Songo Mnara se encuentra en una pequeña isla frente a la costa sur de Tanzania, cerca de Kilwa. Sus ruinas de piedra coralina conservan la planta de una ciudad swahili medieval que prosperó gracias al comercio en el océano Índico y ilustran la cultura urbana que conectaba África Oriental con Arabia, la India y China.
La UNESCO identifica los restos de cinco mezquitas, un complejo palaciego y aproximadamente treinta y tres edificios residenciales rodeados de murallas. La piedra de coral, el mortero de cal y la madera se adaptaron al entorno costero. Los patios, las tumbas y las zonas abiertas ayudan a los arqueólogos a reconstruir la vida social y religiosa.