Los sitios de arte rupestre de Kondoa Irangi se encuentran en las laderas orientales de la escarpa Masái, en la región de Dodoma, Tanzania central. Refugios naturales y salientes de roca sedimentaria ofrecen superficies protegidas donde distintas generaciones pintaron. La propiedad inscrita por la Unesco abarca unos 2.336 kilómetros cuadrados e incluye más de 150 refugios decorados; el número exacto de lugares pintados en toda el área sigue sin conocerse. No es una cueva con una sola entrada, sino un paisaje cultural disperso.
Las pinturas aparecen en paredes modeladas por fracturas geológicas junto al Gran Valle del Rift. El entorno importa: los aleros protegen las imágenes de parte del sol, viento y lluvia, mientras la vegetación ayuda a conservar las laderas y el agua. Quien espere una galería de cuadros enmarcados puede sorprenderse con el acceso: terreno irregular, refugios separados y vistas cambiantes de las colinas. El paisaje forma parte del registro; no es un fondo que pueda separarse del arte.