En Zhangjiajie, las montañas parecen haber cambiado su silueta habitual por un bosque de piedra. Más de 3.000 pilares y picos de arenisca cuarzosa se levantan entre barrancos en Wulingyuan, provincia de Hunan. La niebla suaviza sus contornos; abajo, arroyos y bosque ocupan el fondo de los valles. El paisaje es cinematográfico, pero se entiende mejor sin correr de mirador en mirador: caminando, deteniéndose y observando cómo geología, agua y vegetación comparten un espacio estrecho.
El parque forestal nacional se creó en 1982 como el primero de China, un hito del incipiente turismo forestal del país. Wulingyuan ingresó en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1992. El conjunto abarca unas 26.400 hectáreas y reúne miles de pilares estrechos de arenisca cuarzosa, muchos de más de 200 metros, además de gargantas, arroyos, cascadas, cuevas y puentes naturales. Su reconocimiento se debe al conjunto geológico, no a un solo mirador asociado a películas.