Sobre Castillo de Los Este
Una fortaleza en el corazón de Ferrara
En el centro de Ferrara, el Castello Estense es mucho más que un castillo fotogénico de ladrillo rojo rodeado de agua. El foso, las cuatro torres de las esquinas y su posición compacta en el casco histórico conservan la silueta de una fortaleza concebida tanto para controlar la ciudad como para defender a la familia gobernante. Generaciones posteriores la transformaron en residencia ducal y, hoy, el edificio funciona como museo. Las capas históricas se perciben en el recorrido: muros defensivos y antiguas prisiones conviven con apartamentos cortesanos, salas con frescos y terrazas elevadas. Comprender esos cambios permite leer el castillo como un registro de la historia política de Ferrara, no como una escena medieval detenida en el tiempo.
Las obras comenzaron el 29 de septiembre de 1385, festividad de san Miguel, bajo el marqués Niccolò II d’Este. La historia oficial del museo relaciona el proyecto con una revuelta popular ocurrida en mayo de ese año, cuando el malestar por los impuestos y las dificultades económicas estalló en la ciudad. Niccolò encargó al arquitecto e ingeniero de corte Bartolino da Novara una fortaleza capaz de proteger la autoridad de los Este. Ese origen es importante, aunque también incómodo: la estructura debía resguardar al poder de las amenazas y, a la vez, vigilar a la población que gobernaba. El palacio posterior suavizó su aspecto, pero el proyecto nació como una declaración de poder, inseguridad y control.
Cuatro torres, un foso y un uso cambiante
El diseño de Bartolino unió una fortificación preexistente, la Rocca dei Leoni, con tres torres nuevas que formaron un cuadrilátero alrededor de un patio interior. Un foso amplio, puentes levadizos y obras defensivas reforzaban el perímetro. La cronología oficial explica que durante aproximadamente setenta años el edificio mantuvo una función estrictamente militar, como sede de las tropas de los Este y como prisión. Las ventanas pequeñas y las aberturas estrechas de los niveles inferiores respondían a necesidades defensivas; no eran solo detalles pintorescos. La simetría que caracteriza al castillo tiene, por tanto, una lógica práctica: organizar el movimiento militar y la vigilancia alrededor de un núcleo protegido.
El paso a la vida cortesana fue gradual. A mediados del siglo XV ya se utilizaban algunas salas con fines residenciales y administrativos; desde 1479, la duquesa Eleonora d’Aragona trasladó definitivamente su corte al castillo. La conexión con la antigua residencia de los Este se convirtió en la Via Coperta, un paso elevado y cerrado, mientras habitaciones y patios se adaptaban a las necesidades de la casa principesca. La transformación no eliminó la fortaleza: los pisos inferiores siguieron cumpliendo funciones defensivas y los superiores adquirieron un carácter más refinado. Esa diferencia vertical entre seguridad austera y representación aristocrática todavía se percibe en la visita.
La corte de los Este y el plan renacentista de Ferrara
Con Ercole I d’Este, el castillo pasó a formar parte de una profunda transformación urbana de Ferrara. En 1492, el arquitecto Biagio Rossetti inició la Addizione Erculea, una gran ampliación hacia el norte que incorporó un trazado renacentista planificado. El castillo quedó en una posición de enlace entre los barrios medievales y los nuevos sectores, conectando la residencia fortificada de la corte con una ciudad reorganizada mediante avenidas, manzanas y perspectivas. La descripción de Ferrara como ciudad renacentista por parte de la Unesco ayuda a entender que el monumento importa más allá de sus muros: pertenece a un proyecto urbano que cambió la estructura de la ciudad.
Los duques posteriores continuaron modificando el edificio. Alfonso I desarrolló apartamentos y los célebres Camerini d’Alabastro, o Salas de Alabastro, vinculados a su colección de arte; las obras posteriores cambiaron el exterior y los espacios ceremoniales. En 1598, tras la muerte de Alfonso II sin un sucesor legítimo reconocido por la Iglesia, la familia Este abandonó Ferrara y trasladó su sede a Módena; los legados papales ocuparon el castillo. El cambio también inició la dispersión de buena parte de las colecciones artísticas de la familia. Las tropas francesas ocuparon Ferrara en 1796, Austria llegó en 1813 y la ciudad se incorporó al Reino de Italia en 1860. El castillo fue adaptándose a cada autoridad.
De sede de gobierno a recorrido museístico
La provincia de Ferrara adquirió el castillo en 1874 y, durante gran parte del siglo XX, continuó albergando oficinas públicas y funciones representativas. Su función museística moderna se desarrolló con proyectos de restauración iniciados en la década de 1980; desde 2015, el museo es gestionado por el ayuntamiento, mientras la provincia conserva la propiedad. El Ministerio de Cultura describe el recorrido expositivo, diseñado por la arquitecta Gae Aulenti, como una narración que conduce desde las prisiones hasta las salas con frescos y explica la familia Este, los poderes posteriores y el territorio. La sucesión de espacios convierte los cambios de uso en parte esencial de la visita.
El itinerario interior puede incluir las antiguas prisiones, los apartamentos ducales, salones ceremoniales, cocinas, el Jardín de los Naranjos y obras relacionadas con la vida cortesana. La Torre de los Leones es la más antigua y, según el Ministerio de Cultura, el mirador panorámico de la ciudad; para llegar arriba hay que subir 120 escalones. En 2026 surgió además otra historia: el museo anunció la devolución de un dintel de mármol del siglo XVI vinculado a las Salas de Alabastro de Alfonso I. Al parecer, había sido utilizado como banco en un jardín antes de ser identificado y devuelto por la unidad de los Carabinieri dedicada a la protección del patrimonio cultural. El aviso confirma su regreso al castillo, pero no que ya se exhiba.
Horarios, entradas y consejos para organizarse
El horario oficial vigente del museo es de 10:00 a 18:00 y cierra los martes; la taquilla deja de funcionar a las 17:15. La última entrada para la Torre de los Leones se vende a las 16:30 y el último ascenso es a las 17:15. La torre permanece cerrada el 30 y el 31 de diciembre, y el castillo cierra el 25 de diciembre. La entrada general cuesta 12 euros y la reducida, 10; subir a la torre añade 2 euros, aunque la página oficial indica excepciones, categorías gratuitas y tarjetas MyFe. Consulta los horarios y tarifas antes de viajar, en especial durante festivos o si hay cierres temporales de salas.
El museo recomienda reservar en línea y exige reserva previa para grupos de hasta 25 personas. La tarjeta MyFe se ofrece por dos, tres o seis días a los precios publicados de 20, 22 y 25 euros, y da acceso al castillo dentro de la red museística de Ferrara. La entrada está en Largo Castello, en pleno centro, por lo que es fácil combinar la visita con un paseo por las calles históricas. Reserva tiempo para ver el exterior junto al foso además del interior: desde fuera se comprende la lógica defensiva de las torres; dentro se descubre cómo esa misma fortaleza se convirtió en corte, sede de gobierno y museo público.