Nuestro Mundo en Imágenes

Goldin Finance 117

Conoce el Tianjin 117: su altura cercana a 597 metros, las causas de la paralización, la reanudación de las obras y qué puede comprobar el viajero hoy.

Coordenadas: 39.141325, 117.00911 Actualizado: 2026-10-05

Sobre Goldin Finance 117

Un proyecto urbano con una historia larga e interrumpida

En el entorno de la zona de desarrollo de alta tecnología de Tianjin se levanta una torre esbelta que se ha convertido en referencia no solo por su altura, sino también por el tiempo y la incertidumbre que han acompañado su construcción. Conocida como Goldin Finance 117 o China 117 Tower, el Council on Vertical Urbanism registra una altura de 596,6 metros. Su nombre procede de los 117 pisos sobre rasante previstos en el proyecto; la base de datos especializada cuenta además niveles técnicos en su ficha. Para quien viaja, lo esencial es distinguir que se trata de una gran obra en construcción, no de una torre terminada con mirador abierto al público.

Las obras comenzaron en 2008 y la estructura principal alcanzó su coronación en septiembre de 2015. El proyecto se detuvo después, en medio de dificultades financieras. Durante años, el enorme armazón quedó a la vista como señal de un desarrollo que no se había completado, y fue habitual describirlo como un edificio “abandonado”. Esa etiqueta necesita ahora una precisión: medios oficiales chinos informaron que las obras se reanudaron en abril de 2025, después de acuerdos judiciales y financieros que permitieron retomarlas. Su historia no es simplemente la de un abandono definitivo, sino la de un megaproyecto que ha entrado en otra fase.

Qué se proyectó construir

El Council on Vertical Urbanism clasifica el edificio como un proyecto de hotel y oficinas y registra una altura de 596,6 metros, aproximadamente 1.957 pies. Fue concebido como un gran rascacielos comercial dentro de un desarrollo urbano más amplio. Su escala se aprecia desde el suelo: la estructura se eleva casi 600 metros y se encuentra entre las más altas de China por altura estructural. El número del nombre se refiere a los pisos previstos, no a una planta pública ni a una atracción llamada “117”.

Las historias sobre rascacielos muy altos suelen presentar una corona, un mirador o una inauguración como algo seguro. Aquí no conviene darlo por hecho. Los informes oficiales más recientes que consultamos describen obras activas, incluido el trabajo en la corona, y no un edificio terminado que reciba huéspedes. Los usos previstos y los rasgos arquitectónicos que aparecen en una base de datos describen el proyecto, pero no confirman que hoy funcionen un hotel, oficinas, un restaurante o un mirador. Al planificar, separa la información de diseño de las condiciones reales de acceso.

Las obras se reanudan y la corona toma forma

En marzo de 2026, Xinhua informó que se elevó hasta su posición una pieza de acero de la corona con forma de diamante, lo que marcó una nueva etapa de construcción. La información del gobierno municipal de Tianjin describió un componente de ocho toneladas izado el 28 de marzo a unos 596 metros. Según ese mismo informe, la corona se proyecta con 17,5 metros de altura y 55 metros de diámetro en su parte media, y un peso total de 298 toneladas de acero. Son datos del proceso constructivo, no de una plataforma panorámica ni de un espacio al que puedan entrar visitantes.

La reactivación del proyecto también está vinculada con el área que rodea la torre. Xinhua informó que la ciudad planeaba obras de infraestructura y servicios públicos en las inmediaciones, y que varias empresas firmaron acuerdos relacionados con el proyecto. Esas iniciativas podrían transformar caminos, espacios públicos y el distrito con el tiempo, pero no implican automáticamente que exista una ruta turística hacia el interior. La recomendación práctica es tratar el lugar como una obra activa: respeta las barreras, usa solo las calles públicas y consulta avisos locales por posibles cambios de tráfico.

Qué puede y qué no puede planificar el visitante

La torre puede interesar a quienes exploran la arquitectura de Tianjin, pero las fuentes consultadas no anuncian una entrada turística, horarios, venta de boletos, visitas guiadas ni una fecha de apertura del mirador. No debe suponerse que se puede acceder al interior mientras los informes oficiales describan obras en curso. Si la incluyes en el itinerario, confirma su ubicación y los caminos habilitados en mapas locales actuales, y obsérvala únicamente desde espacios claramente abiertos al público. No cruces vallas ni sigas vehículos de obra hacia el recinto.

Como la fecha de finalización y los usos futuros pueden cambiar, las páginas antiguas que la presentan como una estructura abandonada para siempre o que anuncian una fecha exacta de apertura podrían ya no reflejar el estado del proyecto. La evidencia actual más sólida está fechada: Xinhua informó de la reanudación en 2025 y del izado de la corona en marzo de 2026; el gobierno de Tianjin describió operaciones de construcción en la parte alta de la torre. Hasta que el promotor o las autoridades publiquen condiciones para visitantes, no existe un horario turístico verificado que recomendar. Una visita prudente consiste en observar la obra desde espacios públicos autorizados y volver a comprobar la información antes de viajar expresamente hasta allí.

El Tianjin 117 resulta interesante precisamente porque su historia sigue abierta. Su estructura de casi 597 metros expresa la ambición de un proyecto urbano, mientras que la larga interrupción y la reanudación reciente muestran cómo las finanzas, la planificación y la construcción transforman el perfil de una ciudad a lo largo de décadas. El viajero puede apreciar ese contraste sin exagerar lo que se ofrece en el lugar: por ahora es un tema arquitectónico que se observa desde áreas públicas permitidas, no una atracción confirmada para recorrer por dentro. El siguiente capítulo solo quedará claro cuando se anuncien oficialmente la finalización y las condiciones de acceso.