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La Haya

Descubre la historia real y jurídica de La Haya, el Palacio de la Paz, el Binnenhof en obras, el Mauritshuis y cómo llegar a Scheveningen.

Coordenadas: 52.069694, 4.287243 Actualizado: 2026-10-04

Sobre La Haya

La Haya es una ciudad de contrastes que conviven de forma poco común: oficinas de gobierno e historia monárquica comparten el centro con pequeños museos de arte, y el mar del Norte está lo bastante cerca como para pasar una tarde en la playa. En neerlandés se llama Den Haag; el municipio también conserva el nombre formal ’s-Gravenhage. Ámsterdam es la capital de los Países Bajos, pero en La Haya se encuentran el Parlamento, los ministerios y la sede real. Esa distinción explica por qué un paseo compacto puede pasar de la arquitectura política medieval a los tribunales internacionales y terminar en un antiguo pueblo pesquero de la costa.

De corte condal a ciudad moderna

La ciudad creció alrededor del Binnenhof, el conjunto de patios junto al estanque Hofvijver. En 1248, Guillermo II, conde de Holanda y elegido rey de Romanos, inició la construcción de un castillo más adecuado. Su hijo Floris V terminó partes importantes, entre ellas la Ridderzaal o Sala de los Caballeros. Lo que comenzó como residencia de la corte acabó siendo el centro de la vida política neerlandesa. Los edificios cambiaron durante siglos: el Binnenhof no es un palacio de una sola época, sino un conjunto estratificado en el corazón de la ciudad.

La Haya no se convirtió en una ciudad-fortaleza amurallada como muchas urbes medievales europeas. Su papel como residencia y centro administrativo importó más que unas murallas formales. De ello surgió un tejido urbano singular: palacios, edificios públicos, avenidas, plazas tranquilas y calles de barrio conviven a corta distancia. La ciudad también es hoy un centro activo de diplomacia y justicia. Conviene recordar la diferencia oficial: Ámsterdam es la capital constitucional, mientras el Parlamento nacional y el Gobierno trabajan desde La Haya.

La costa de Scheveningen aporta otra historia. Antiguo pueblo pesquero, después se transformó en balneario y hoy es un distrito de La Haya, no una localidad independiente para una excursión aparte. La playa, el puerto y el paseo marítimo ofrecen a la ciudad un segundo centro de interés. Parte de su atractivo está en esa mezcla: una misma visita puede incluir un patio parlamentario, un museo de pintura neerlandesa y una larga caminata junto al agua, sin tratarlos como destinos inconexos.

Palacio de la Paz, tribunales y arte

El Palacio de la Paz es la imagen internacional más conocida de La Haya. La primera Conferencia de Paz de La Haya, celebrada en 1899, contribuyó a establecer la Corte Permanente de Arbitraje; en 1907 se celebró una segunda conferencia y se colocó la primera piedra del palacio. El edificio fue entregado oficialmente en 1913. Hoy alberga la Corte Permanente de Arbitraje, la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas, la Academia de Derecho Internacional de La Haya y la Biblioteca del Palacio de la Paz. Son instituciones distintas, aunque comparten una dirección histórica.

Una confusión frecuente es la Corte Penal Internacional. No tiene su sede en el Palacio de la Paz: ocupa instalaciones propias en Oude Waalsdorperweg 10, en la zona internacional de La Haya. La distinción importa al planificar la visita porque las instituciones hacen trabajos diferentes y tienen condiciones de acceso separadas. El Palacio de la Paz tampoco es un atractivo al que se pueda entrar libremente: para visitar el edificio y sus jardines se necesita una visita guiada cuando haya disponibilidad.

El Centro de Visitantes del Palacio de la Paz es una parada más sencilla. La entrada es gratuita y ofrece una audioguía de unos 30 minutos sobre la historia del edificio y las instituciones que trabajan allí. El horario publicado es de miércoles a domingo, de 12:00 a 17:00; cierra lunes y martes. Está en el edificio de acceso, en Carnegieplein 2. Antes de ir, revisa la web oficial, ya que la entrada al palacio, a los jardines y a los recorridos guiados es limitada y no debe darse por supuesta por haber visitado el centro.

Para conocer el arte, el Mauritshuis es un museo compacto junto al Binnenhof, conocido en todo el mundo por La joven de la perla, de Vermeer, y por la pintura neerlandesa y flamenca de la época de Rembrandt. Su horario publicado es lunes, de 13:00 a 18:00, y de martes a domingo, de 10:00 a 18:00; la última entrada es 30 minutos antes del cierre. La entrada general cuesta 21 euros; los menores de 19 años entran gratis y se recomienda reservar en línea una franja horaria. Al 4 de octubre de 2026, la página del museo advierte que La joven de la perla y otras obras conocidas no están expuestas temporalmente. Consulta la información vigente antes de ir, en vez de suponer que una obra famosa estará en sala el día de tu visita.

Visitar el Binnenhof durante las obras

El propio Binnenhof sigue cerrado al público general mientras continúan las obras de renovación. En septiembre de 2026, el proyecto oficial informó que el conjunto había permanecido cerrado incluso durante Open Monumentendag debido a los trabajos de construcción. Aun así, hay algo que ver: una torre mirador temporal en Buitenhof sube 28 metros y ofrece una vista de 360 grados del conjunto histórico y la ciudad moderna. Abre todos los días de 9:00 a 17:00, es gratuita y no requiere entrada ni reserva; cierra con condiciones meteorológicas extremas y no tiene ascensor.

A poca distancia, el Centro de Información de la Renovación del Binnenhof, en Plaats 22, también es gratuito. Presenta unos 800 años de historia del recinto, hallazgos arqueológicos y las obras actuales. Juntos, el mirador y el centro convierten un complejo cerrado en una visita útil: uno ofrece el horizonte y una vista sobre los tejados; el otro explica qué se está restaurando y por qué. No planees entrar al Binnenhof o a la Ridderzaal salvo que un evento o recorrido público anunciado oficialmente confirme el acceso.

Planifica una jornada entre ciudad y mar

El centro se recorre a pie: el Mauritshuis, el estanque Hofvijver, el mirador del Binnenhof y las calles antiguas en torno a Plein y Lange Voorhout están muy cerca. El Palacio de la Paz queda más hacia el oeste; calcula tiempo para caminar o utiliza el transporte público. Desde las estaciones Den Haag Centraal y Hollands Spoor, tranvías y autobuses conectan con el centro, Scheveningen y Kijkduin. La línea y el tiempo de viaje dependen de la parada y del servicio del día, así que consulta el planificador actualizado de HTM antes de salir.

Scheveningen se combina fácilmente con una visita a la ciudad, pero merece tiempo propio. El paseo marítimo, el puerto y la playa tienen otro ritmo que el distrito gubernamental, y el clima cambia la experiencia. Una buena secuencia es recorrer el casco histórico por la mañana, visitar un museo con reserva o el centro de visitantes del Palacio de la Paz después del almuerzo y llegar a la costa al final de la tarde. Si el mar está agitado o el tiempo de playa no acompaña, los museos y pasajes cubiertos del centro ofrecen una alternativa natural.

La Haya recompensa a quien mira más allá de las etiquetas conocidas de «ciudad real» y «ciudad de paz y justicia». Su historia también es la de una corte que se convirtió en sede nacional, un pueblo pesquero integrado en un municipio moderno e instituciones públicas que siguen dando forma a las calles. Confirma los accesos antes de viajar, distingue el Palacio de la Paz de la Corte Penal Internacional y considera Scheveningen parte de la ciudad, no un añadido. Así, una estancia breve ofrece un retrato más completo de la sede del Gobierno neerlandés junto al mar.