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Mina de diamantes Diavik

Diavik terminó de producir en 2026 tras 23 años. Conoce cómo una mina ártica remota inicia un cierre plurianual junto con sus socios Tłı̨chǫ.

Coordenadas: 64.49611111, -110.27333333 Actualizado: 2026-10-08

Sobre Mina de diamantes Diavik

Una mina de diamantes bajo un lago del norte

Diavik fue una mina de diamantes situada bajo el lago de Gras, en los Territorios del Noroeste de Canadá, a unos 220 kilómetros al sur del círculo polar ártico. Sus cuatro chimeneas de kimberlita se descubrieron en 1991 y la explotación comercial empezó en 2003. Se combinaron métodos a cielo abierto y subterráneos para extraer los yacimientos bajo el lago y sus alrededores. Esta es una historia industrial, no un itinerario turístico: la mina se encuentra en un entorno norteño sensible, lejos de las carreteras y comunidades habituales, y su operador no la presenta como atracción pública. Su etapa actual trata del cierre, la restauración y el seguimiento ambiental a largo plazo.

El 26 de marzo de 2026, Rio Tinto anunció que Diavik había llegado a su último día de producción después de 23 años y más de 150 millones de quilates de diamantes en bruto. La empresa indicó que se habían agotado las reservas económicamente explotables. La mayor parte de la producción fueron diamantes blancos de calidad gema, junto con una proporción menor de piedras amarillas. El final de la extracción no significa que toda actividad cesara ese día: los diamantes en bruto restantes se pulirán y venderán a través de la red de clientes de Rio Tinto durante 2026 y después, mientras continúan las labores de cierre en el lugar.

Cómo cambió la mina durante su operación

La ubicación inusual de Diavik convirtió la ingeniería y la logística en parte esencial de su historia. Los cuerpos minerales se encuentran bajo el lago de Gras, y la mina combinó tajos abiertos, labores subterráneas y estructuras para gestionar el agua. Rio Tinto describe la zona como remota y ecológicamente sensible. La distancia respecto a los centros urbanos, el acceso estacional y el clima riguroso condicionaron el traslado de suministros, personal y maquinaria. Estas condiciones son una razón para no acercarse por cuenta propia y también explican por qué la planificación del cierre comenzó antes de la primera producción, en vez de dejarse para el final.

El proyecto se desarrolló junto con socios indígenas y gobiernos de los Territorios del Noroeste. Rio Tinto afirma que el acuerdo de asociación con el Gobierno Tłı̨chǫ comenzó en 2000, antes de la producción, y comprendía empleo, capacitación, contratación e inversión comunitaria. Ancianos y miembros de la comunidad Tłı̨chǫ también aportaron conocimientos tradicionales y comentarios durante la construcción, la operación, la planificación del cierre y la restauración. Son elementos documentados de la historia del proyecto, pero no deben reducirse a la idea de que todas las opiniones comunitarias son iguales ni a que los beneficios hayan eliminado las obligaciones ambientales de la empresa.

El cierre es un proceso de varios años

La producción terminó en marzo de 2026, pero se prevé que las obras físicas de cierre continúen hasta 2029, seguidas por un periodo de vigilancia posterior. La decisión de la Junta de Tierras y Aguas del Valle del Mackenzie sobre el Plan Final de Cierre y Restauración aborda objetivos y criterios de seguridad, uso y forma del terreno, agua, biodiversidad, infraestructura y protección. Los documentos de seguimiento publicados por el Gobierno de los Territorios del Noroeste distinguen el cierre activo del monitoreo posterior, previsto actualmente hasta 2034. Son planes y hitos regulatorios, no pruebas de que el paisaje ya haya sido restaurado ni de que todos los resultados futuros estén definidos.

Una tarea central es gestionar la relación entre las obras de la mina y el lago de Gras. El plan aprobado considera los tajos, las labores subterráneas, los diques y la instalación de contención de kimberlita procesada, entre otros componentes. La restauración debe abordar la calidad del agua, la estabilidad del terreno, la fauna y el uso futuro, y cumplir criterios acordados mediante el proceso regulatorio. Rio Tinto señala que el trabajo continuará junto al gobierno territorial y los socios indígenas. Conviene distinguir esos compromisos y metas de los resultados ya alcanzados: el monitoreo seguirá después de las obras activas y los expedientes públicos pueden cambiar cuando los reguladores revisen nuevos planes e informes.

Lo que puede y no puede ver un viajero

Diavik no es una mina turística ni está abierta a visitas por cuenta propia. Su ubicación septentrional, la infraestructura industrial, los trabajos de cierre y los controles de acceso hacen inapropiado un viaje no autorizado. Las fuentes revisadas para esta guía no anuncian recorridos públicos, horarios de visita ni un museo en el lugar. La forma responsable de conocerlo es consultar la información de Rio Tinto, los comunicados del Gobierno Tłı̨chǫ y el registro regulatorio público. Quienes viajen por los Territorios del Noroeste deben organizarse en torno a destinos públicos y datos actuales de carretera o aviación, no usar las coordenadas de la mina como ruta hacia un centro laboral restringido.

La importancia de Diavik se entiende mejor al contrastar una explotación finita con responsabilidades que continúan después de la producción. El descubrimiento en 1991, el inicio de la producción en 2003 y el último día de extracción en marzo de 2026 trazan una cronología clara; el acuerdo de cierre y el plan regulatorio describen cómo se organiza la etapa siguiente. Más que una cifra minera, es un lugar donde las decisiones industriales se cruzan con los ecosistemas del norte, las asociaciones indígenas y la custodia a largo plazo. Su historia requiere precisión: la mina dejó de producir diamantes, pero el cierre, el monitoreo y la relación con la tierra y las comunidades siguen siendo tareas pendientes.