Nuestro Mundo en Imágenes

Obelisco

Visita el Obelisco de Buenos Aires: conoce su historia desde 1936, el mirador a 67,5 metros, las entradas vigentes y cómo recorrerlo con seguridad.

Coordenadas: -34.603533, -58.381541 Actualizado: 2026-10-03

Sobre Obelisco

Sobre la Plaza de la República, donde se encuentran la avenida 9 de Julio y la avenida Corrientes, el Obelisco de Buenos Aires es más que una silueta conocida del horizonte porteño. Ocupa un cruce simbólico entre la gran avenida cívica y el distrito teatral, y su mirador permite ahora observar ese paisaje urbano desde el interior del monumento. Tiene 67,5 metros de altura. El exterior forma parte del espacio público, mientras que la visita a la cima funciona como una experiencia con entrada, horarios y precios que pueden cambiar.

Un monumento levantado en una capital en transformación

El Obelisco se inauguró el 23 de mayo de 1936 para conmemorar el cuarto centenario del primer asentamiento de Pedro de Mendoza en Buenos Aires. Lo diseñó el arquitecto argentino Alberto Prebisch, figura destacada del movimiento modernista del país, en una etapa en que la capital estaba renovando sus avenidas centrales. Antes, en ese solar se encontraba la iglesia de San Nicolás de Bari. El lugar también conserva un vínculo histórico: la torre de la iglesia está asociada con el primer izamiento oficial de la bandera argentina en Buenos Aires, en 1812, episodio recordado en una de las caras del monumento.

Prebisch eligió una forma geométrica despojada, no una réplica de los obeliscos del antiguo Egipto. Esa silueta moderna y directa contrastó con la arquitectura diversa de la ciudad y pronto generó discusiones. Algunos vecinos objetaron su escala y apariencia; en 1939 el Concejo Deliberante incluso votó su demolición, pero el intendente vetó la medida y el monumento permaneció. Su supervivencia muestra cómo una obra pública polémica puede adquirir significado a través del uso cotidiano. Hoy el Obelisco es punto de encuentro para manifestaciones, celebraciones y actos cívicos, además de una imagen reconocida mucho más allá de Argentina.

Qué cuentan sus inscripciones y su ubicación

Las cuatro caras del monumento llevan inscripciones vinculadas con episodios de la historia porteña, entre ellos los primeros asentamientos de la ciudad y el izamiento de la bandera en 1812. Leídas junto con las calles que lo rodean, sitúan al Obelisco en una historia urbana más amplia: la avenida 9 de Julio expresa la escala de la planificación del siglo XX, mientras Corrientes se asocia con teatros, librerías y vida nocturna. La plaza no es un recinto histórico apartado: está rodeada de tráfico intenso, recorridos de autobús y cruces peatonales. Para fotografiarlo, conviene usar las veredas y los cruces habilitados, nunca la calzada.

El nuevo mirador dentro del Obelisco

Durante décadas, el público conoció el monumento principalmente desde la calle. Esa experiencia cambió en 2025, cuando abrió un mirador panorámico en la cima. Según el Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires, el recorrido dura unos veinte minutos: después de subir ocho escalones, un pequeño ascensor vidriado llega a un nivel intermedio y una escalera caracol de 35 peldaños conduce al mirador. Desde 67,5 metros, cuatro ventanas orientadas a los puntos cardinales ofrecen vistas de la ciudad, acompañadas por una narración histórica y cultural. El ascensor se diseñó para instalarse sin alterar la estructura existente, aunque el tramo final sigue siendo por escaleras.

Este detalle importa para la accesibilidad. La página oficial de turismo indica que el mirador no es accesible para personas en silla de ruedas o con movilidad reducida por limitaciones técnicas y de seguridad. La experiencia también es breve y el ascensor tiene capacidad limitada: cuatro personas. En cambio, el exterior puede contemplarse gratis desde el espacio público cuando las calles de alrededor están abiertas. El acceso público a la plaza no implica que se pueda entrar libremente a los niveles superiores.

Horarios, entradas y recomendaciones

Al momento de la consulta, la página oficial de turismo indicaba que el mirador abre de domingo a miércoles de 9:00 a 21:00 y de jueves a sábado de 9:00 a 23:45. Publicaba una entrada general de 22.500 pesos argentinos para residentes y 36.000 para no residentes, con tarifas reducidas para niños de 4 a 11 años y jubilados residentes. No se permite el ingreso a menores de cuatro años. Los precios y turnos pueden cambiar; además, el sitio advierte que el mal tiempo o las movilizaciones pueden motivar reprogramaciones o reembolsos. Antes de ir, confirma la información en el canal oficial de entradas.

La zona está bien conectada por transporte público: hay estaciones del Subte en las avenidas cercanas y varias líneas de colectivo atraviesan el centro. Una buena opción es integrar el Obelisco a un paseo por San Nicolás: recorrer la plaza, seguir por Corrientes hacia los teatros o caminar por la gran avenida desde un punto peatonal seguro. Reserva tiempo adicional si hay manifestaciones, partidos importantes o eventos urbanos, porque los cortes de tránsito pueden afectar el acceso. La guía oficial de turismo publica los datos del mirador; las fuentes históricas en español amplían la información sobre su construcción y las primeras controversias.

Por eso, el Obelisco merece algo más que una fotografía rápida. Su geometría de 1936 recuerda la transformación ambiciosa del centro porteño; el solar conecta el monumento moderno con memorias cívicas anteriores; y el mirador recién abierto permite comprender la ciudad desde arriba. Antes de reservar, verifica horarios, precios y condiciones de accesibilidad, y aprovecha los alrededores de la plaza para disfrutar gratis de la vista a nivel de calle.