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Palacio Asciutti-Hyeraci

Descubre Palazzo Asciutti-Hyeraci en Caulonia: sus relieves singulares, su historia de conservación y cómo apreciarlo con respeto en el casco antiguo.

Coordenadas: 38.3828854, 16.4074038 Actualizado: 2026-10-01 Google Street View

Sobre Palacio Asciutti-Hyeraci

Un palacio que se descubre en el casco antiguo

En Caulonia Superiore, los edificios más llamativos no siempre se anuncian desde una gran plaza. Palazzo Asciutti-Hyeraci se integra en la trama empinada del centro histórico, junto al lado norte de la iglesia principal. La autoridad regional de patrimonio advierte que su ubicación puede hacerlo pasar inadvertido al principio; la fachada decorada también se alcanza a ver desde la carretera de acceso al casco antiguo. Es un lugar que se descubre caminando y observando, no un monumento aislado detrás de una explanada.

A menudo se le llama Palazzo dei Diavoli, o Palacio de los Diablos, por sus relieves animados. El apodo puede sugerir una leyenda, pero el interés documentado es arquitectónico: figuras de estuco, paneles enmarcados y balcones dan a la fachada un carácter teatral poco común. La oficina regional de turismo lo incluye entre las residencias nobles destacadas de Caulonia Superiore, dentro de un núcleo medieval de callejuelas, plazas pequeñas y arquitectura religiosa de distintas épocas.

El entorno forma parte de su significado. El palacio pertenece a un pueblo vivo cuyas calles suben y giran siguiendo la ladera, no a un paisaje museístico planificado. Quien llegue esperando una atracción separada puede pasar de largo; quien recorra a pie el centro histórico podrá leer el palacio junto a la iglesia, las callejuelas y los espacios públicos que dieron forma al barrio.

Lo que muestra realmente la fachada

Un informe de 2023 del Ministerio de Cultura italiano describe tres cuerpos constructivos unidos en una sola residencia, con dos accesos en Via San Michele. La entrada principal está bajo la fachada más ornamentada; la otra corresponde a una parte baja con terraza junto a las capillas laterales de la iglesia. El edificio sigue una calle en pendiente: pasa de dos niveles y una planta parcialmente subterránea a un cuerpo de tres pisos en la parte inferior. Esa disposición refleja tanto la ladera como el proyecto arquitectónico.

Los paneles son el detalle que merece una mirada detenida. El informe ministerial describe figuras armadas erguidas en el registro inferior, entre ellas tres identificadas como saracenas, junto al escudo de la familia Asciutti y un sátiro barbado. En el nivel superior aparecen dos sirenas y una figura femenina coronada con rasgos de sátiro. Ramas, escudos, máscaras y otros estucos enmarcan las ventanas. La descripción no autoriza a inventar un código oculto: las fuentes registran las figuras, pero no asignan una historia única a cada panel.

Bajo capas posteriores sobreviven fragmentos de azul cobalto intenso, carmín y ocre, señal de que la fachada tuvo una paleta más viva que la que hoy transmite su superficie envejecida. El Ministerio considera bastante bueno el estado general, dadas las décadas de exposición a la intemperie. El diálogo entre pigmentos, relieves y una calle irregular hace que el edificio se perciba como una fachada urbana habitada, no como la portada de un palacio separado del pueblo.

Datación, protección y lo que aún no está confirmado

La fecha del palacio exige cautela. El informe del Ministerio señala que las observaciones estilísticas y la tradición oral de la familia Asciutti sitúan la decoración en la última década de la primera mitad del siglo XIX, y quizá también la construcción. No presenta esa fecha como una inscripción ni como un registro definitivo de obra. Otras descripciones patrimoniales hablan en términos generales de rasgos de los siglos XVIII o XIX. Por eso conviene distinguir una estimación estilística documentada de un año de construcción confirmado.

El Ministerio considera que la fachada carece de una comparación regional directa para su tipo y período probable. Ese juicio explica su interés: no porque encaje en una categoría escolar sencilla, sino porque se aparta de las residencias nobles más convencionales. También importa su relación con el entorno. Las calles de Caulonia conservan edificios y espacios públicos formados durante siglos, mientras el palacio concentra identidad familiar, oficio artesanal y ornamentación imaginativa en una superficie visible.

En 2023 el Ministerio de Cultura registró un procedimiento de protección patrimonial para el edificio. Forma parte del trabajo público de identificación y salvaguarda del patrimonio construido; no demuestra que el interior funcione como atracción turística. Las fuentes oficiales consultadas describen el exterior y su conservación, pero no publican horarios regulares, taquilla ni acceso a las habitaciones. Esa ausencia es información importante: no debe interpretarse como permiso para suponer que se puede entrar.

Cómo visitar Caulonia con respeto

La visita práctica consiste en recorrer Caulonia Superiore, no en asistir a una visita guiada del palacio. La oficina de turismo de Reggio Calabria describe las estrechas callejuelas llamadas vinedi, las antiguas puertas y las plazas públicas; también cita un documento que ya mencionaba Castelvetere en 1087. Su guía identifica el palacio como un punto destacado del pueblo. Como no se encontró un horario oficial de apertura del inmueble, no planifiques entrar y consulta en el lugar antes de hacer un viaje especial o solicitar acceso al interior.

Caulonia se extiende desde la costa jónica hacia las estribaciones del Aspromonte. La oficina regional presenta el pueblo de altura junto con sus playas y el Kaulonia Tarantella Festival, un evento anual de verano. Son atractivos del territorio, no servicios del palacio. Las calles del casco antiguo pueden ser empinadas e irregulares; conviene llevar calzado cómodo y reservar tiempo para detenerse a observar la arquitectura, en vez de recorrerlo con prisa.

Para apreciarlo, observa la fachada desde la vía pública, compara los niveles del edificio con el desnivel de la calle y fíjate en los relieves y restos de color sin tocar la superficie ni obstruir el paso de los vecinos. No hace falta atribuirle una leyenda inventada. Los detalles comprobables —una fachada escultórica poco común, su emplazamiento en una ladera y un proceso documentado de conservación— bastan para entender cómo una residencia familiar pasó a formar parte del paisaje compartido de Caulonia.