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Parque Maloti-Drakensberg

Descubre el Parque Maloti-Drakensberg entre Lesoto y Sudáfrica: escarpes de basalto, pinturas San y consejos para llegar por caminos remotos.

Coordenadas: -29.3766803, 29.5483735 Actualizado: 2026-10-13 Google Street View

Sobre Parque Maloti-Drakensberg

Un paisaje montañoso, dos parques nacionales

El Parque Maloti-Drakensberg es un bien transfronterizo del Patrimonio Mundial, no una reserva cercada con una sola entrada. Une el Parque uKhahlamba Drakensberg, en Sudáfrica, y el Parque Nacional Sehlabathebe, en Lesoto, a lo largo del alto escarpe que divide ambos países. La Unesco calcula una superficie conjunta de 249.313 hectáreas: 242.813 en el lado sudafricano y 6.500 en Lesoto. Cada sector tiene su propia administración, carreteras y condiciones para visitantes.

El paisaje alterna escarpes de basalto, farallones de arenisca dorada, cuevas, arcos, pilares y pozas naturales. No son solo formas escénicas: la Unesco reconoce hábitats que albergan plantas endémicas y fauna amenazada, entre ella los buitres del Cabo y barbudo. La zona de Lesoto es además el único hogar conocido del pez Maloti minnow, en peligro crítico. El valor del parque nace de la relación entre geología, agua, fauna e historia humana, no de un único mirador célebre.

El escarpe funciona como divisoria de aguas de dos grandes sistemas fluviales. Las aguas del lado del río Thukela fluyen hacia el este, en dirección al Índico; los ríos del sur de Maloti-Drakensberg, incluidos los de Sehlabathebe, alimentan el sistema Senqu-Orange y avanzan hacia el oeste, rumbo al Atlántico. Desde una cresta se contemplan territorios cuyas aguas toman direcciones opuestas. Esa divisoria explica por qué el espacio protegido importa mucho más allá de sus senderos.

Las pinturas rupestres como memoria de los pueblos San

Según la Unesco, las cuevas y abrigos rocosos conservan una concentración extraordinaria de pinturas realizadas por pueblos San durante unos 4.000 años. La organización describe el conjunto como el grupo más numeroso y concentrado de pinturas rupestres al sur del Sahara. Las imágenes forman parte de un registro cultural relacionado con la vida espiritual de comunidades que habitaron la región; no deben reducirse a motivos decorativos ni interpretarse como si una sola lectura sencilla las explicara por completo.

El acceso a las pinturas está regulado de manera deliberada. La información del bien patrimonial Maloti-Drakensberg indica que la legislación prohíbe acercarse a menos de 50 metros de un sitio de arte rupestre sin permiso. Una selección limitada está abierta al público mediante una política que exige acompañamiento de un custodio formado por Amafa. Su labor ayuda a mantener una conducta adecuada y a proteger paneles frágiles de daños por contacto, grafitis o visitas sin control.

Ese sistema condiciona la planificación. Que un abrigo aparezca en un mapa no significa que se pueda caminar hasta él por cuenta propia. Consulta el mapa y los contactos del sitio patrimonial para identificar lugares autorizados, coordinar un custodio y confirmar directamente cualquier tarifa. Si un lugar no figura como abierto, disfruta del paisaje montañoso y deja intacta la superficie protegida. La restricción es parte de la conservación, no un obstáculo que haya que eludir.

Dos sectores, viajes diferentes

En Sudáfrica, Ezemvelo KZN Wildlife gestiona áreas protegidas y ofrece actividades al aire libre como senderismo, campamento y observación de naturaleza. El sector uKhahlamba Drakensberg ocupa una superficie mucho mayor que un solo campamento o inicio de ruta; el alojamiento y el acceso diurno dependen de reservas e instalaciones concretas. Confirma las reservas, permisos, procedimientos de entrada y estado de los senderos con el operador correspondiente: una descripción general del parque no reemplaza la información de cada lugar.

Sehlabathebe ofrece una experiencia más remota de alta montaña. La Corporación de Desarrollo Turístico de Lesoto describe un parque de 65 kilómetros cuadrados, establecido en 1970 como el primero del país. Su guía para visitantes advierte que las carreteras de acceso no están asfaltadas y requieren un vehículo de altura elevada, idealmente de tracción en las cuatro ruedas. Hay un alojamiento de autoservicio, pero no restaurante: lleva comida y agua potable y llama antes para comprobar si habrá electricidad, gas y agua corriente.

No conviene tratar ambos sectores como comienzos de sendero vecinos unidos por una caminata sencilla. Cruzar la frontera implica redes viales distintas, requisitos de entrada a cada país y operadores separados. La autoridad turística de Lesoto describe largos accesos de grava y recomienda ayuda local experimentada o navegación detallada para rutas remotas. Antes de salir confirma carreteras, clima, combustible, vehículo y alojamiento, especialmente si el itinerario cruza la frontera internacional.

Visitar sin perjudicar el lugar

Estas montañas son fuente de agua y refugio para especies de distribución limitada. Por eso viajar responsablemente va más allá de respetar las normas de un sendero. Usa rutas señalizadas, acata cierres, llévate los residuos y no perturbes a los animales. En altura el tiempo puede cambiar con rapidez; incluso para una excursión de un día hacen falta ropa adecuada, agua, mapas y un plan realista para regresar. No des por hecho que habrá cobertura móvil o servicios en todos los tramos remotos.

Para quienes desean ver las pinturas, el acceso guiado es la forma más segura de comprender las imágenes y su fragilidad. Pregunta qué incluye la visita, cuánto dura la caminata, qué terreno exige y si se permite fotografiar. Las normas pueden variar por lugar y custodio. Nunca toques la roca ni añadas tiza, agua u otras sustancias para hacer más visible una figura: esas intervenciones pueden alterar de forma permanente la evidencia.

Maloti-Drakensberg invita a un itinerario pausado: una caminata de montaña, una visita al arte rupestre coordinada con cuidado o tiempo para comprender las diferencias entre sus sectores sudafricano y lesotense. Es un paisaje transfronterizo vivo, no un parque temático organizado alrededor de una única atracción. La experiencia más valiosa empieza con una logística realista y termina con la misma regla que lo protege: conservar intactos sus montes, aguas y patrimonio cultural para las comunidades y viajeros que vendrán.