Sobre Plaza de Acho
En el distrito limeño del Rímac, unas calles al norte del centro histórico, la Plaza de Acho es un vestigio de la expansión de la ciudad durante la época virreinal. Se inauguró el 30 de enero de 1766 y todavía se utiliza para espectáculos taurinos; en su interior también funciona el Museo Taurino. Su antigüedad invita a reducirla a un récord o a una sola tradición, pero una visita más atenta revela un lugar con varias capas: recinto público del siglo XVIII, depósito de objetos vinculados a la tauromaquia y espacio activo cuyo acceso depende del calendario de eventos. Para quien viaja, entender esa diferencia es tan práctico como histórico.
Una plaza permanente en el distrito del Rímac
La Plaza de Acho nació cuando las corridas de toros de Lima comenzaron a pasar de recintos temporales a una plaza permanente. Su apertura en 1766, durante el virreinato de Manuel de Amat y Juniet, consolidó al Rímac como escenario de reuniones públicas más allá de la plaza central de la ciudad. La Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana, institución responsable del inmueble, presenta hoy a Acho como monumento histórico y fija su inauguración el 30 de enero de 1766. El sitio actual del recinto la describe como la plaza de toros más antigua de América; la Beneficencia la califica como la tercera más antigua del mundo, un orden que depende de qué tipos de arenas históricas se incluyan en la comparación.
Según la reseña histórica del recinto, la plaza fue construida con materiales tradicionales como adobe y madera. Su planta circular se encuentra cerca del río Rímac y al pie del cerro San Cristóbal, en un entorno urbano mucho más amplio que el ruedo. También está próxima al centro histórico de Lima, por lo que puede entenderse junto con las calles y los espacios públicos antiguos de la ciudad, y no como una atracción aislada. La Beneficencia publica un aforo máximo de 13.000 espectadores, cifra que corrige descripciones antiguas de internet con cantidades mayores. El acceso y los asientos disponibles dependen de cada evento y de sus medidas de seguridad.
Un museo que conserva la memoria de la plaza
El Museo Taurino abrió sus puertas el 18 de octubre de 1962. Su colección documenta la tauromaquia en el Perú mediante pinturas, carteles históricos, grabados, fotografías, esculturas, vestimentas y utensilios. La Beneficencia destaca los óleos que representan corridas históricas, los primeros carteles de Acho y los trajes de luces bordados que visten los toreros. Una guía de museos del Ministerio de Cultura publicada en 2023 describe tres salas de exposición y piezas reunidas gracias al patronato del museo y a distintas donaciones. La colección permite leer el edificio como archivo de una cultura visual, no solo como un recinto donde se celebran eventos.
El museo también forma parte del presente del lugar. En junio de 2026, la Beneficencia informó de mejoras en su infraestructura y museografía. La actualización puede hacer la visita más interesante que la que describen fuentes antiguas, pero no significa que todas las salas estén abiertas todos los días. El acceso puede verse afectado por mantenimiento, preparativos en la plaza o actividades especiales. La página turística actual de la institución publica tarifas, pero no ofrece un horario diario fiable; conviene confirmar la disponibilidad antes de desplazarse expresamente hasta allí.
La Feria del Señor de los Milagros y el calendario de 2026
Acho está estrechamente vinculada con la Feria Taurina del Señor de los Milagros, celebrada tradicionalmente en octubre. La Beneficencia identifica la feria como una cita recurrente en la plaza, mientras que el sitio de la temporada actual anuncia seis tardes entre el 17 de octubre y el 1 de noviembre de 2026 y enlaza con la venta de entradas. Son fechas publicadas para esta temporada, no una garantía de que se repita el mismo calendario cada año. Antes de organizar el viaje en torno a una corrida, revisa los anuncios del evento para confirmar el programa, las horas de inicio, las localidades disponibles y las condiciones de acceso.
Los días de evento transforman la actividad de las calles próximas y determinan qué espacios del inmueble se pueden visitar. No debe darse por hecho que la plaza funciona como un museo abierto todo el día ni que una entrada para un espectáculo incluya una visita independiente al museo. Para quienes se interesan por el patrimonio construido de Lima, pero no desean asistir a una corrida, el Museo Taurino es la oferta de visita más directa que documenta la institución responsable. Es posible acercarse a su historia sin respaldar la práctica: la tauromaquia sigue generando debates contemporáneos sobre cultura, ética y bienestar animal.
Tarifas, horarios y qué confirmar antes de ir
La página turística vigente de la Beneficencia indica una entrada de S/8 para adultos, S/2 para menores de hasta 12 años y S/3 para adultos mayores, personas registradas en CONADIS y residentes del Rímac. También publica S/7 para estudiantes universitarios y de institutos, S/11 por el permiso para usar cámara fotográfica y S/55 por una visita guiada. Son importes que aparecen en la página institucional al consultar esta información; confírmalos directamente por si cambian las condiciones o algún evento especial afecta el acceso. La página no especifica un horario diario vigente.
En cuanto al horario, la guía de museos del Ministerio de Cultura de 2023 registraba visitas de lunes a sábado, de 9:00 a. m. a 4:30 p. m. Es una referencia fechada, no una confirmación de que el mismo horario continúe vigente en 2026. Lo prudente es comunicarse con la Beneficencia o revisar su aviso más reciente antes de salir, y preguntar si el museo admite visitas por separado en un día de corrida. Calcula el tiempo necesario para llegar al Rímac y no des por hecho que el interior de la plaza está abierto solo porque se pueda recorrer el distrito.
Acho merece algo más que el titular de «la plaza de toros más antigua». La inauguración de 1766, el museo creado casi dos siglos después, la construcción de adobe y madera y su relación con el tejido urbano antiguo de Lima cuentan facetas distintas de su historia. El recinto sigue sujeto a un calendario vivo, así que las fechas, los horarios y las condiciones de visita pueden cambiar. Consulta los avisos actuales y acércate conociendo tanto el patrimonio que se conserva como la tradición controvertida que todavía determina la vida pública de la plaza.