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Templo de Ramsés II

Conoce los templos gemelos de Abu Simbel, su fenómeno solar y su historia nubia, incluido el rescate internacional que los trasladó en 1968.

Coordenadas: 22.3372319, 31.625799 Actualizado: 2026-10-09 Google Street View

Sobre Templo de Ramsés II

En el extremo sur de Egipto, cerca de la frontera con Sudán, Abu Simbel reúne dos templos excavados en la roca cuya historia conecta la monarquía antigua, el paisaje nubio y una operación internacional de rescate. El Gran Templo fue mandado construir por Ramsés II durante la XIX dinastía; junto a él, el Templo Pequeño está dedicado a la diosa Hathor y a Nefertari, esposa real del faraón. Sus fachadas miran hoy hacia un desierto transformado por el lago Nasser, pero no siempre estuvieron allí. En la década de 1960, las aguas de la presa de Asuán amenazaron con cubrirlos y dieron origen a una extraordinaria operación para desmontarlos y reconstruirlos a mayor altura.

El templo de Ramsés II tallado en la roca

El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto fecha el Gran Templo hacia 1264 a. C. y atribuye su construcción a Ramsés II. Cuatro colosos sedentes del rey dominan la fachada. Uno quedó roto por un antiguo terremoto; sus fragmentos siguen a la vista en la base, en vez de haber sido colocados de nuevo en su posición original. En el interior, una sucesión de salas conduce al santuario, donde el Ministerio identifica a Amón-Ra, Ra-Horajti, Ptah y Ramsés II representado como rey divinizado. La escala y la disposición hacen que el visitante pase del espacio abierto del desierto hacia un recinto sagrado más restringido.

El templo también es conocido por un fenómeno solar asociado a dos fechas anuales: el 22 de febrero y el 22 de octubre, según el Ministerio egipcio. En esas mañanas, la luz atraviesa el templo hasta las figuras del santuario interior e ilumina las estatuas allí, excepto la de Ptah. Es un efecto relacionado con la orientación del edificio, no una garantía de que la luz se vea en idénticas condiciones cada año: influyen el clima, el acceso y el punto desde donde se observa. Las fechas pueden atraer multitudes y tener tarifas especiales, por lo que conviene planificar con tiempo y confirmar las condiciones actuales directamente con la autoridad del sitio.

Nefertari y el templo menor

Al norte del Gran Templo se encuentra el llamado Templo Pequeño, también tallado en la roca. El Ministerio lo describe como dedicado a Hathor y a Nefertari, Gran Esposa Real de Ramsés II. La fachada destaca por sus figuras: los colosos de Nefertari aparecen a la misma altura que los del rey, una disposición poco habitual en el arte monumental egipcio según la explicación oficial. El nombre puede hacer pensar que se trata de un templo secundario, pero su diseño y el protagonismo de la reina ofrecen una experiencia propia, no una copia reducida del santuario mayor.

Observar las dos fachadas juntas aporta otra lectura a la visita. Forman un conjunto compacto, pero sus dedicaciones e imágenes no son intercambiables. El Gran Templo presenta a Ramsés II y un santuario con dimensión real y divina; el edificio menor pone en primer plano a Hathor y Nefertari. Las descripciones oficiales orientan, mientras que los relieves y la secuencia espacial invitan a mirar sin prisa. Conviene recordar que son monumentos religiosos de un contexto histórico particular, no solo fondos espectaculares para fotografías. Respeta las barreras y las indicaciones y evita tocar las superficies talladas, expuestas al ambiente y a la presión de los visitantes.

Nubia y el rescate internacional

Abu Simbel forma parte de Nubia, una región cuya historia no puede reducirse a un faraón ni a un único estilo arquitectónico. El bien de la UNESCO «Monumentos nubios desde Abu Simbel hasta Filé» agrupa diez sitios de la gobernación de Asuán y reúne testimonios de un largo periodo de historia egipcia y nubia. La organización describe el paisaje como resultado de diversas épocas e influencias, con templos antiguos, asentamientos y lugares religiosos posteriores. Este marco importa al visitar Abu Simbel: además de ser un célebre monumento real, forma parte de una región con una historia humana más amplia junto al Nilo.

La historia moderna de los templos es casi tan impactante como su construcción antigua. La presa de Asuán y el embalse que formó el lago Nasser amenazaban con sumergir Abu Simbel y otros monumentos. La UNESCO puso en marcha una campaña internacional en 1960; el esfuerzo de rescate nubio continuó hasta 1980. En Abu Simbel, los ingenieros cortaron los templos en alrededor de mil grandes bloques y los volvieron a ensamblar unos 64 metros por encima del emplazamiento original y aproximadamente 180 metros tierra adentro. El traslado se completó en 1968. No se trató solo de mover fachadas: se buscó conservar la forma, la orientación y el entorno suficientes para mantener el sentido arquitectónico del conjunto.

Horarios, entradas y planificación

La página del Ministerio egipcio consultada el 6 de octubre de 2026 indica que ambos templos abren todos los días de 6:00 a 17:00. También publica una entrada internacional de 750 libras egipcias para adultos y 375 para estudiantes; el 22 de febrero y el 22 de octubre las tarifas indicadas son 1.200 y 600 libras, respectivamente. Son precios de referencia con fecha, no una promesa para un viaje posterior. Las tarifas, la elegibilidad, los cargos de transporte y las condiciones de eventos especiales pueden cambiar. Antes de viajar, consulta de nuevo la página del Ministerio en árabe o inglés y la taquilla.

Reserva tiempo para conocer ambos templos y el paisaje arqueológico, en lugar de llegar solo a fotografiar los cuatro colosos sedentes. El sitio se encuentra en el remoto sur egipcio, por lo que conviene organizar con información local actual el transporte y la estancia; no des por supuesto un horario de autobús o vuelo. Lleva agua y protección solar, sigue las instrucciones del personal y no salgas de las áreas autorizadas. La fuerza de Abu Simbel nace de dos historias entrelazadas: los monumentos rupestres de Ramsés II en Nubia y el esfuerzo internacional que los apartó de un embalse creciente. Con ambas en mente, la fachada espectacular se convierte en un encuentro más profundo con la historia, la ingeniería y el lugar.