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Zona Arqueológica Plazuelas

Explora Plazuelas, cerca de Pénjamo: Casas Tapadas, El Cajete, dos juegos de pelota, piedras grabadas y datos de visita verificados.

Coordenadas: 20.4044761, -101.8268124 Actualizado: 2026-10-03 Google Street View

Sobre Zona Arqueológica Plazuelas

Una ciudad prehispánica adaptada a las laderas

Al suroeste de Pénjamo, en las estribaciones de la sierra del mismo nombre, Plazuelas se extiende sobre tres laderas separadas por dos barrancas. Su interés no depende de una pirámide aislada que domine una explanada, sino de la manera en que edificios, plazas y caminos se ajustan al terreno. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sitúa la ocupación del sitio entre 450 y 900 d. C. El paisaje conserva huellas de una sociedad regional compleja del primer milenio, cuando en Guanajuato convivían comunidades de tradiciones culturales distintas.

La descripción actual del INAH identifica siete edificios distribuidos entre las laderas. En el sector oriental se encuentran construcciones como El Cajete, un edificio circular que especialistas relacionan con tradiciones arquitectónicas conocidas en Teuchitlán, Jalisco. La ladera central fue modificada para crear una amplia explanada, donde se levanta el conjunto de Casas Tapadas sobre una plataforma. No son monumentos independientes: las barrancas, las pendientes y el agua del manantial que alimenta el arroyo Agua Nacida ayudan a explicar por qué el asentamiento se organizó siguiendo el relieve.

El sitio también cuestiona los relatos antiguos que describían la Guanajuato prehispánica como territorio habitado exclusivamente por grupos seminómadas de cazadores-recolectores. El INAH señala evidencias de comunidades sedentarias anteriores y de relaciones entre distintos pueblos, que pudieron ser sociales, políticas o militares. Las ruinas por sí solas no permiten establecer la identidad exacta de quienes construyeron la ciudad. Una visita rigurosa parte de lo que la arqueología respalda —un asentamiento amplio, planificado y de arquitectura diversa—, sin atribuirlo a un pueblo específico sin evidencia suficiente.

Casas Tapadas, El Cajete y dos juegos de pelota

Casas Tapadas es el conjunto arquitectónico más complejo. El INAH describe una gran plataforma con cuatro basamentos piramidales y un salón, además de ampliaciones y terrazas que se adaptan a la pendiente. Una calzada elevada comunica el conjunto con una cancha de juego de pelota al sur. El nombre es local y no debe confundirse con una explicación completa de su función original. Sin embargo, su escala y disposición muestran el esfuerzo por coordinar recorridos, alturas y espacios de reunión.

Plazuelas cuenta con dos canchas de juego de pelota, un rasgo notable en un estado donde el INAH afirma que solo pocos sitios registrados tienen este tipo de espacio. Una se ubica en la ladera occidental y está orientada de este a oeste; la otra, junto al conjunto central, corre de norte a sur. Los marcadores de la cancha central son grandes esculturas de piedra con diseños de serpientes, no los marcadores circulares conocidos en otras regiones. Sus significados rituales y políticos siguen siendo materia de interpretación arqueológica, no una historia cerrada que el visitante deba aceptar como certeza.

El INAH ha registrado más de 1.200 piedras grabadas. El instituto vincula algunos símbolos con la tierra, el agua, la vegetación, el fuego celeste y el viento; una piedra tiene tallada una maqueta del edificio de Casas Tapadas. Vale la pena observarlas con atención, pero sin tocarlas ni seguir sus líneas con los dedos. Su valor reside tanto en los grabados como en su contexto arqueológico, y su interpretación depende de compararlos cuidadosamente con la arquitectura y los objetos recuperados.

Paisaje, agua y museo de sitio

Las barrancas forman parte de la historia del asentamiento, no son solo un marco escénico. En la barranca oriental, un manantial alimenta el arroyo Agua Nacida; la occidental, Los Cuijes, lleva agua durante la temporada de lluvias, según el registro cultural. Las diferencias entre las laderas condicionaron los desplazamientos y los lugares donde se levantaron los edificios. Desde los senderos se entiende por qué Plazuelas se describe como una ciudad abierta y estrechamente vinculada con los cerros que la rodean.

El museo de sitio abrió el 1 de enero de 2006, según el Sistema de Información Cultural de México. Exhibe objetos recuperados en las excavaciones y aporta otra forma de leer el conjunto, incluidas evidencias de intercambio con regiones cercanas y lejanas. Ver las piezas después de recorrer los edificios permite relacionar fragmentos y artefactos con los lugares donde fueron hallados. La colección también evita imaginar Plazuelas como un asentamiento aislado de otras redes.

El INAH destaca la diversidad de estilos arquitectónicos y la ubicación de Plazuelas en antiguas rutas de intercambio. En lugar de reducir el lugar a una sola identidad étnica o a una función exclusivamente ceremonial, conviene observar cómo se combinan construcción, agua, espacios abiertos y circulación. Los vestigios muestran una sociedad urbana compleja, mientras las preguntas sobre organización política, ritual y procedencia de sus habitantes siguen abiertas a la investigación.

Cómo planificar la visita a Plazuelas

La ficha de visita del INAH publica actualmente horario de martes a domingo, de 10:00 a 18:00, con último acceso a las 17:00. El registro gubernamental del museo de sitio informa el mismo horario general, pero señala las 16:00 como último ingreso al museo. El sistema cultural publica una tarifa de 65 pesos para adultos y 20 para menores de 13 años; la página del INAH califica el acceso como gratuito y a la vez presenta esos importes bajo el concepto de cuota de recuperación. Como las páginas oficiales no describen igual el cobro ni el último acceso, confirma ambos datos con el centro de visitantes antes de viajar.

El INAH indica llegar por la carretera federal 90, tramo Irapuato–La Piedad, y tomar la desviación hacia San Juan el Alto Plazuelas. Desde la carretera se continúa hasta el centro de atención a visitantes, donde empieza el recorrido. Es un destino arqueológico rural, no una parada de museo dentro de la ciudad; conviene consultar las opciones locales de transporte y reservar suficiente luz de día. Hay senderos irregulares y laderas expuestas, por lo que se recomiendan zapatos cómodos, agua y protección solar.

Mantente en las rutas señaladas, no recojas piedras ni subas a las estructuras, y sigue las indicaciones del centro de visitantes. Las normas oficiales prohíben entrar con alimentos, trepar o pintar los muros, llevar mascotas, acampar y volar drones sin autorización. Reserva al menos una hora para el circuito y más tiempo si quieres visitar el museo y observar las piedras grabadas. Plazuelas se recuerda mejor cuando la arquitectura se entiende junto con las barrancas y los cerros: una ciudad planificada que incorporó el paisaje a su diseño.