Maymand no es solo un pueblo de habitaciones excavadas en la roca. Al final de un valle semiárido de la provincia iraní de Kermán, es un paisaje cultural modelado por el movimiento anual de personas, ganado, agua y trabajo. Las viviendas de invierno son su rasgo más visible, pero el reconocimiento de la UNESCO en 2015 se refiere a una relación más amplia entre asentamiento y entorno. Comprenderla cambia la visita: las casas excavadas no son una atracción abandonada, sino parte de un lugar donde aún se encuentran familias, prácticas estacionales y conservación patrimonial.
La UNESCO describe la vida agropecuaria de Maymand como una forma de trashumancia en tres fases, adaptada a un entorno montañoso y seco. Las familias se desplazaban tradicionalmente con sus animales entre asentamientos definidos; en invierno vivían más abajo en el valle, en viviendas permanentes excavadas en cuevas, mientras que las otras estaciones implicaban el uso de casas temporales y pastos distintos. El patrón cambió a lo largo del tiempo y no se reduce a la imagen de rebaños que migran mientras las personas permanecen en un solo sitio. Aquí también cambiaba el lugar de residencia según las faenas, el clima y el pastoreo.