Naqsh-e Rostam es un monumental conjunto rupestre de la provincia iraní de Fars, a unos seis kilómetros al noroeste de Persépolis. Su nombre suele traducirse como «imágenes de Rostam» y refleja una asociación posterior entre las figuras talladas y el héroe legendario del Shahnameh; no era el nombre utilizado por sus constructores antiguos. El acantilado concentra vestigios de siglos distintos. Recorrerlo se parece menos a leer un solo capítulo y más a seguir cómo diferentes gobernantes reaprovecharon un paisaje imponente.
Las cuatro tumbas reales excavadas en lo alto de la roca son los elementos aqueménidas más visibles. Las inscripciones identifican la más antigua como la tumba de Darío I, que gobernó entre 522 y 486 a. C. Las otras suelen atribuirse a Jerjes, Artajerjes I y Darío II, pero los especialistas consideran provisionales esas identificaciones, pues no todas las fachadas llevan nombres concluyentes. Distinguir lo que demuestra una inscripción de lo que infiere la arqueología es esencial para leer el monumento con rigor.