Calakmul se encuentra en lo profundo de la selva del sur de Campeche, cerca de la frontera mexicana con Guatemala. La zona arqueológica forma parte de un paisaje natural y cultural mucho más amplio: el bien inscrito por la Unesco abarca 331.397 hectáreas, rodeadas por una zona de amortiguamiento de 391.788 hectáreas. La vegetación puede hacer que las ruinas parezcan remotas, pero la antigua ciudad fue un centro conectado con otros asentamientos de las tierras bajas mayas mediante caminos, alianzas políticas e intercambios. El entorno no es solo el telón de fondo: es parte de la historia.
El nombre Calakmul suele traducirse como «dos montículos contiguos», en alusión a las grandes construcciones que sobresalen sobre el dosel forestal. El INAH describe una ocupación que se remonta a unos veinte siglos antes de nuestra era, aunque la etapa de mayor influencia política llegó mucho después. Según el instituto, la zona arqueológica se extiende por alrededor de 70 kilómetros cuadrados y contiene más de 6.000 estructuras. El bien protegido por la Unesco incluye tanto la ciudad antigua como los bosques tropicales que la rodean; la escala del área patrimonial, por tanto, supera ampliamente la del recorrido arqueológico abierto al visitante.