Balmoral es a la vez una residencia real y una extensa finca de las Highlands, en Aberdeenshire, Escocia. El público no tiene acceso irrestricto al castillo ni a sus terrenos durante todo el año: las fechas de apertura son estacionales y pueden limitarse durante la estancia anual de la familia real. Esa diferencia es esencial para preparar la visita. La historia oficial de Balmoral calcula unas 50.000 acres para la finca; el castillo es solo una parte de un paisaje más amplio de jardines, bosques, rutas y terrenos de explotación.
La reina Victoria y el príncipe Alberto alquilaron Balmoral por primera vez en 1848 y lo compraron en 1852. Habían visitado Escocia al comienzo de la década y quedaron atraídos por las Highlands. Alberto encargó al arquitecto de Aberdeen William Smith el diseño de una nueva residencia en sustitución del castillo anterior. Las obras empezaron en 1853 y el edificio quedó terminado en 1856. Historic Environment Scotland lo identifica como una construcción de estilo baronial escocés, hecha con granito blanco local; su aspecto difiere del de los palacios reales londinenses.