La puerta Minowa se levanta sobre los muros de piedra del parque Kasumigajo, en la prefectura japonesa de Fukushima. Vista desde abajo, parece la entrada a una fortaleza que hubiera atravesado intacta los siglos. La realidad es más compleja: la puerta actual fue reconstruida en 1982, después de que el castillo ardiera durante la guerra Boshin de 1868. Cruzarla es entrar en un paisaje donde conviven restos antiguos, reconstrucciones y la memoria de una ciudad.
Aquí no espera al visitante una torre del homenaje original de varios pisos. La visita se hace caminando: junto a los muros, por jardines y senderos que ascienden hacia el antiguo recinto principal. Los desniveles ayudan a comprender cómo se defendía y organizaba el castillo, pero también invitan a detenerse y mirar hacia la ciudad.