La necrópolis calcolítica de Varna entró inesperadamente en la historia moderna en 1972, cuando trabajadores que abrían una zanja para instalar un cable telefónico en la zona industrial occidental de la ciudad encontraron objetos de oro, herramientas de cobre y útiles de sílex. El hallazgo se produjo cerca del lago de Varna, pero la visita que hoy puede planificar el viajero es al Museo Arqueológico, donde el municipio indica que se conserva la mayor parte de las piezas. El oro célebre no espera, sin más, en una ruina al aire libre.
Las excavaciones abarcaron unos 3.000 metros cuadrados y revelaron 294 tumbas, además de objetos aislados. Las fuentes municipales sitúan buena parte del material, de forma general, en el quinto milenio antes de nuestra era, con dataciones por radiocarbono que suelen expresarse entre 4600 y 4200 a. C. Ese marco convierte los enterramientos en uno de los conjuntos mejor documentados de comunidades que trabajaron oro a gran escala. La cronología procede de la investigación arqueológica y no asigna una fecha idéntica a cada tumba y objeto.