El Casco Antiguo de Varsovia parece un barrio histórico de plazas, iglesias, casas y murallas muy concentrado. Sin embargo, su historia no es la de una conservación ininterrumpida. Durante el Levantamiento de Varsovia, en agosto de 1944, y la destrucción posterior, las fuerzas alemanas arrasaron más del 85 % del centro histórico. Las calles que hoy recorre el visitante son fruto de una amplia reconstrucción de posguerra: una obra que pasó a formar parte del significado del lugar, en vez de ocultar sus pérdidas.
El barrio forma parte del Centro Histórico de Varsovia inscrito por la Unesco en 1980. El bien comprende el núcleo medieval dentro de las antiguas murallas e incluye la plaza del Mercado, casas, tramos de fortificación, el Castillo Real y edificios religiosos. La Unesco lo considera un ejemplo excepcional de reconstrucción integral de una ciudad destruida deliberadamente. Su valor reside tanto en la forma urbana como en el esfuerzo colectivo que devolvió el barrio a la vida.