Tras unos cuatro kilómetros de murallas, Rodas conserva una de las ciudades fortificadas habitadas más completas del Mediterráneo. Los Caballeros de San Juan dominaron la isla de 1309 a 1522 y transformaron la población bizantina en fortaleza. La UNESCO la inscribió en 1988 por sus defensas, urbanismo gótico y mezcla continua de tradiciones francas, otomanas y locales.
La historia no terminó con los caballeros. Tras el asedio de seis meses de Solimán en 1522, el dominio otomano incorporó mezquitas, baños, viviendas y nuevos usos. La administración italiana desde 1912 añadió restauraciones y reconstrucciones decisivas para el aspecto actual.