Kos no conserva un único «casco antiguo» detenido en el tiempo. Restos griegos y romanos, el castillo medieval de los Caballeros, edificios otomanos y arquitectura cívica italiana se superponen en una capital insular moderna. Caminar permite entender cómo terremotos, conquistas, excavaciones y reconstrucciones la transformaron.
La ciudad antigua creció después del sinecismo de 366 a. C. y se convirtió en centro administrativo y comercial. Cerca del puerto, el Ágora Antigua conserva parte de un distrito público y religioso mucho mayor. La web oficial de Kos sitúa la zona visible en unos 152 por 82 metros.