En el escarpado municipio de Madera, Chihuahua, Cuarenta Casas conserva un asentamiento que convirtió abrigos naturales en arquitectura. El nombre no es un recuento exacto de edificios: el INAH explica que la denominación local alude de forma general a los numerosos abrigos arqueológicos de la región. Las estructuras más conocidas ocupan cuevas y salientes rocosos del paisaje de Huápoca, donde muros, vigas y pequeñas aberturas se adaptan al cañón y no a una cuadrícula urbana.
El INAH sitúa una ocupación importante hace unos ocho siglos, cuando Paquimé era un centro destacado de la región y los investigadores describieron posteriormente tradiciones materiales relacionadas como cultura Casas Grandes. Esa conexión integra Cuarenta Casas en un paisaje cultural más amplio, pero no significa que fuera simplemente un puesto subordinado a Paquimé. Sus constructores adaptaron cuevas y materiales locales para crear espacios de vivienda, reflejo de las decisiones de quienes habitaban las tierras altas del norte mexicano.