En el sur de Öland, la muralla circular de piedra de Eketorp se levanta en medio de un paisaje agrícola abierto. Suele presentarse como el único fuerte prehistórico de Suecia excavado y reconstruido por completo, pero su interés va más allá de un anillo de piedra llamativo: la arqueología ha revelado un asentamiento que cambió de forma y función durante unos nueve siglos. Al caminar por el interior, la historia se percibe a escala humana, entre viviendas, talleres, animales y un patio común, no como un esquema militar abstracto.
El primer recinto, Eketorp I, se construyó en el siglo IV. La historia oficial del lugar explica que alrededor de veinte hogares se unieron para proteger sus bienes y crear un espacio común de reunión que pudiera servir de refugio en tiempos de conflicto. El anillo inicial era más pequeño que el círculo visible hoy. Su emplazamiento junto a un humedal también era relevante: el agua abastecía a personas y animales, y el terreno húmedo quizá dificultaba el acceso desde ese lado. La página del sitio presenta esta última explicación como probable, no como un hecho demostrado.