En el extremo de Helsingør, donde Dinamarca casi toca Suecia al otro lado del Øresund, el castillo de Kronborg ocupa una posición que permite entender su historia antes de cruzar la entrada. La fortaleza domina el paso angosto entre el mar del Norte y el Báltico, y durante siglos esa ubicación dio a Dinamarca un papel decisivo en el comercio y la política del norte de Europa. Hoy Kronborg es Patrimonio Mundial de la UNESCO, un castillo renacentista y el Elsinor que hizo famoso Shakespeare. Las historias se cruzan, pero la fortaleza histórica es mucho más que un escenario literario.
En la década de 1420, el rey Erico de Pomerania levantó en este punto estratégico una fortaleza llamada Krogen. En 1574, el rey Federico II inició una reconstrucción profunda que la transformó en un castillo renacentista. La UNESCO describe un edificio de cuatro alas alrededor de un patio, con ornamentación de arenisca, torres y un gran salón de banquetes. El nuevo palacio quedó terminado en 1585 y recibió el nombre de Kronborg. Su arquitectura proyectaba autoridad real ante los barcos que cruzaban el Sund, mientras que sus defensas dejaban claro que también era una instalación militar activa.