Lamu Fort ocupa una posición central en la ciudad vieja de Lamu, aunque cuando se construyó estaba junto al mar. Se levantó entre 1813 y 1821 con apoyo omaní, después de la batalla de Shela, para reforzar la defensa de la ciudad frente a Pate y Mombasa. Su volumen cuadrado, patio interior y muros sobrios contrastan con las casas suajilis de coral, madera tallada y patios íntimos que caracterizan las calles circundantes.
El fuerte sirvió primero como guarnición y símbolo de la influencia omaní en la costa de África oriental. Bajo el dominio colonial británico se convirtió en prisión, función que mantuvo de 1910 a 1984. Los Museos Nacionales de Kenia lo restauraron y lo abrieron al público en 1986. Esta secuencia —defensa, encarcelamiento y centro cultural— permite leer cambios políticos profundos en un solo edificio.