Lombard Street cruza San Francisco de oeste a este, pero el tramo que atrae a los visitantes es una sola cuadra residencial del barrio Russian Hill. Entre Hyde y Leavenworth, la empinada calle serpentea en ocho curvas cerradas, entre jardines y viviendas próximas a la acera. San Francisco Travel la presenta como un emblema urbano. Su atractivo no reside únicamente en las curvas: también muestra, en un espacio breve y transitable a pie, el relieve accidentado de la ciudad.
«La calle más sinuosa del mundo» es un apodo conocido, no una clasificación geográfica exacta. San Francisco tiene otras calles con curvas y el célebre tramo es solo una parte de una Lombard Street mucho más extensa. Conviene aclararlo porque algunos viajeros imaginan una ruta completa de zigzags, cuando la sección famosa es la breve cuadra entre Hyde y Leavenworth. El entorno sigue siendo residencial: los jardines y las fachadas pertenecen a una calle habitada, no a un decorado temático.