Miraflores suele presentarse a los viajeros por sus cafés, hoteles y vistas al océano, pero el distrito es más que una base cómoda para recorrer Lima. Aquí coinciden un paisaje arqueológico de más de un milenio, un centro cívico moderno, parques sobre los acantilados del Pacífico y una historia que incluye una de las batallas decisivas del siglo XIX en la capital. La fecha oficial de fundación distrital es el 2 de enero de 1857; sin embargo, los hallazgos arqueológicos muestran que la presencia humana en esta zona es mucho más antigua. Esa superposición ayuda a entender Miraflores: un barrio contemporáneo asentado sobre otros mundos.
El distrito se encuentra al sur del centro histórico de Lima y mira al océano Pacífico como parte de la metrópoli. Sus atractivos están repartidos entre varias calles y una extensa franja costera; no forman un único recinto cerrado. Se puede pasar de los parques centrales al paseo sobre los acantilados y, en otro tramo, visitar la Huaca Pucllana. Por eso Miraflores funciona bien para explorar por cuenta propia durante una jornada, aunque conviene considerar las distancias, el tráfico y el tiempo que requiere el museo al organizar el recorrido.