En Miraflores, Huaca Pucllana se alza sobre las calles modernas como un amplio monumento de adobe. Su volumen escalonado recuerda que la capital peruana ya era un espacio de asentamiento y ceremonia mucho antes de la cuadrícula colonial y de los edificios actuales. No se trata de una pirámide solitaria separada de la ciudad, sino de un complejo arqueológico donde las estructuras excavadas, los espacios abiertos y un pequeño museo permiten leer el pasado dentro de un barrio vivo.
El centro ceremonial fue construido por la cultura Lima en la costa central del Perú; las fuentes oficiales sitúan la etapa principal de construcción aproximadamente entre los años 450 y 650 d. C. Ese periodo queda dentro del desarrollo más amplio de la cultura Lima, que suele ubicarse entre 200 y 700 d. C. En vez de presentar esas fechas como un único momento constructivo, es más preciso entender Pucllana como un lugar transformado en distintas fases y usos, que la investigación arqueológica ha ido reconstruyendo.