En Sousse, Túnez, el Museo Arqueológico ocupa una parte de la Kasbah, en el sector sur de la medina. El entorno no es solo una dirección: la fortaleza se remonta a mediados del siglo IX y su torre domina la ciudad histórica y el puerto. La medina forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1988. El museo es una atracción distinta dentro de este conjunto urbano y reúne hallazgos de Sousse y de yacimientos del Sahel tunecino.
La colección destaca por sus mosaicos romanos. La Agencia de Promoción del Patrimonio y Desarrollo Cultural de Túnez la presenta como la segunda mayor del país, después del Museo del Bardo. Incluye piezas de la antigua Hadrumetum, ciudad romana situada bajo la Sousse actual, y de lugares costeros como El Jem, Enfidha, Moknine, Temetra y Uzita. Para quien quiera comprender la importancia histórica de Sousse como puerto, el museo ofrece una entrada concreta a las comunidades y culturas visuales de la región.