El Museo Arqueológico de Susa ocupa parte de la kasbah medieval, en el extremo suroccidental de la medina tunecina declarada Patrimonio Mundial. Su primer núcleo se creó en 1897, pero la institución se instaló en la kasbah en 1951. Una profunda remodelación desarrollada entre 2007 y 2012 amplió el museo con salas subterráneas modernas y permitió reorganizar y conservar mejor sus colecciones.
El recorrido reconstruye la historia de la antigua Hadrumetum y del Sahel tunecino mediante objetos fenicios, púnicos, romanos y bizantinos. El museo conserva la segunda gran colección de mosaicos de Túnez después del Bardo. Entre sus fondos figuran escenas mitológicas y de vida cotidiana, esculturas romanas de mármol, estelas, urnas, exvotos, cerámica y ajuares funerarios procedentes de Susa y otros yacimientos regionales.