El anfiteatro de El Jem domina esta pequeña localidad tunecina con una escala que cuesta apreciar hasta situarse dentro de su arena ovalada. No es una réplica del Coliseo de Roma, sino un gran monumento romano levantado en terreno abierto y llano, en la antigua ciudad de Thysdrus. La estructura independiente de piedra, sus arcadas y los pasajes subterráneos muestran cómo se construía un recinto para espectáculos públicos en el África romana. Hoy la visita puede incluir el anfiteatro y el museo arqueológico cercano, donde mosaicos y objetos de la antigua ciudad devuelven una dimensión humana y doméstica al enorme cascarón de piedra.
La Unesco fecha el anfiteatro hacia el año 238 d. C. y lo considera testimonio de la prosperidad de Thysdrus bajo el dominio romano. La Agencia Nacional de Valorización del Patrimonio y Promoción Cultural de Túnez sitúa la construcción entre 238 y 250 d. C. y señala que probablemente estuvo vinculada al emperador Gordiano III. Las descripciones apuntan a una obra del siglo III, no a una fecha de finalización documentada con certeza. La Unesco inscribió el sitio en la Lista del Patrimonio Mundial en 1979 por su importancia para comprender la arquitectura romana y la historia del África romana.