El Museo del Templo Mayor se encuentra en el Centro Histórico de Ciudad de México, junto a los restos arqueológicos del principal templo mexica. No es solo una exposición de objetos llamativos: su recorrido ayuda a leer el recinto ceremonial y comprender cómo las excavaciones transformaron el conocimiento de la ciudad bajo la capital moderna. El museo abrió en 1987, después del gran proyecto arqueológico iniciado tras un hallazgo en 1978. Su ubicación permite alternar las salas con los vestigios exteriores y, después, mirar hacia el Zócalo para pensar en las capas de historia que ocupan un mismo suelo.
La organización del edificio sigue la doble advocación del Templo Mayor. El INAH explica que el santuario mexica estaba dedicado a Huitzilopochtli, asociado con el sol y la guerra, y a Tláloc, vinculado con la lluvia y la agricultura. Cuatro salas del lado sur se dedican, en términos generales, a Huitzilopochtli y la guerra; las cuatro del norte abordan a Tláloc, la agricultura y el aprovechamiento de los recursos naturales. La división no es solo una ruta cómoda: ofrece una clave para entender la relación entre religión, poder político, producción de alimentos y medio ambiente en Tenochtitlan.