En la avenida de Tervueren, en Bruselas, el Palacio Stoclet no responde a la idea de un museo convencional. Fue proyectado como residencia privada y es una de las expresiones más completas de la Secesión vienesa y de la Wiener Werkstätte, los talleres que reunieron a arquitectos, artistas y artesanos. El financiero y coleccionista belga Adolphe Stoclet y su esposa Suzanne encargaron la casa. El arquitecto austríaco Josef Hoffmann dirigió el proyecto entre 1905 y 1911, y dio forma tanto al edificio como al conjunto que lo rodea.
La idea que articula la residencia suele describirse con la palabra alemana Gesamtkunstwerk, o «obra de arte total»: arquitectura, diseño interior, mobiliario, objetos decorativos y jardín debían integrarse en un conjunto coherente. No se trataba simplemente de combinar colores. Hoffmann y la Wiener Werkstätte aplicaron un lenguaje compartido a habitaciones, accesorios y muebles, de modo que la vida doméstica se convirtiera en una composición artística unitaria. El proyecto reunió disciplinas distintas en una época en la que el diseño moderno cuestionaba la frontera entre las bellas artes y los objetos cotidianos.