El Parque Nacional de Komodo suele reducirse a una imagen: un lagarto gigante sobre una ladera seca. El destino real es más amplio y diverso: un paisaje protegido de islas y mar entre Flores y Sumbawa, donde conviven sabanas, bosques estacionales, aguas con arrecifes y comunidades locales. El dragón de Komodo es la especie más famosa, pero una visita completa también consiste en conocer las islas y las normas que las protegen. El viaje comienza en Labuan Bajo y continúa en barco; las reservas, los cupos de visitantes y la presencia de guardaparques condicionan hoy la experiencia.
Indonesia declaró Komodo parque nacional en 1980 y la Unesco lo incorporó a la Lista del Patrimonio Mundial en 1991. El bien inscrito comprende 219.322 hectáreas de tierra y mar. Sus tres islas principales son Komodo, Rinca y Padar, rodeadas por islas menores y áreas marinas. Este archipiélago volcánico se encuentra en el encuentro de grandes regiones biogeográficas, y el paisaje pasa de colinas secas y sabana a bosques monzónicos, playas, manglares y arrecifes. Un recorrido en barco atraviesa un área de conservación conectada, no solo aguas de postal.