La Plaza Roja se extiende junto al muro oriental del Kremlin de Moscú, frente al antiguo distrito comercial de Kitái-górod. Su nombre puede hacer pensar en un monumento único, pero es un escenario urbano rodeado de edificios de épocas distintas. A un lado está la muralla del Kremlin; en el extremo norte, el Museo Histórico Estatal y la Puerta de la Resurrección; al este, GUM y las antiguas galerías comerciales; y al sur, la catedral de San Basilio. Su fuerza está en ver el conjunto, no en una fachada aislada.
La plaza y el Kremlin forman un mismo bien del Patrimonio Mundial de la Unesco, inscrito en 1990. La organización describe la Plaza Roja como un espacio estrechamente vinculado al Kremlin y situado bajo su muralla oriental. El bien reúne defensas medievales, iglesias ortodoxas, palacios y edificios civiles posteriores. Este contexto ayuda a entender que la plaza no es un recinto temático independiente: al recorrer su pavimento se percibe cómo los centros políticos, religiosos y comerciales de Moscú crecieron unos junto a otros.