Baterías de piedra rodean la bahía de Portobelo en la costa caribeña panameña, antiguo puerto estratégico del imperio español. El oro y la plata transportados por el istmo se embarcaban allí hacia el Atlántico, convirtiendo el puerto en objetivo de ataques. Los restos no forman un solo castillo, sino una red defensiva cuyas posiciones, cañoneras y líneas de visión se comprenden al observar toda la bahía.
San Felipe de Portobelo se fundó en 1597 para sustituir a Nombre de Dios como terminal caribeña. Bautista Antonelli había preparado desde 1586 planes para fortificar la bahía y la desembocadura del Chagres. Durante siglos, ingenieros españoles reconstruyeron defensas tras los ataques y las adaptaron a la artillería. San Jerónimo, Santiago y San Fernando conservan partes del sistema; San Lorenzo se alza separado en el Chagres.