La Reserva Patrimonial de Rebala protege un paisaje histórico excepcional en la parroquia de Jõelähtme, al este de Tallin. Creada en 1987, es la única reserva patrimonial de Estonia concebida también para conservar el paisaje cultural. En unos 70 kilómetros cuadrados reúne más de 300 monumentos arqueológicos, una veintena de edificios protegidos, lugares naturales sagrados y numerosos vestigios de la vida rural.
Su centro de interpretación ocupa una antigua estación postal a unos 14 kilómetros de la capital. La exposición explica cómo vivieron y enterraron a sus muertos las comunidades prehistóricas de la zona. El conjunto más revelador es el cementerio restaurado de Rebala, con 36 tumbas de cista de piedra fechadas en los siglos VIII y VII a. C.; piedras con cazoletas, aldeas antiguas y campos históricos completan una lectura del territorio que va mucho más allá de una sala de museo.