A poca distancia en ferry del centro de Helsinki, Suomenlinna convierte un trayecto breve en un recorrido por siglos de historia báltica. La fortaleza marítima ocupa seis islas en la entrada del puerto, donde murallas, patios, túneles y costa forman un paisaje continuo. No es un castillo único con una puerta y un itinerario obligatorio: se extiende por unas 210 hectáreas, reúne cerca de seis kilómetros de defensas y alrededor de 200 edificios, y todavía alberga residentes. La UNESCO la inscribió en 1991 como un ejemplo destacado de arquitectura militar europea adaptada a un entorno insular.
Las obras comenzaron en 1748, cuando Finlandia formaba parte del reino sueco. Suecia planeó la fortaleza para reforzar sus defensas orientales y establecer una base para la flota del archipiélago. El proyecto estuvo dirigido por Augustin Ehrensvärd; en sueco el lugar era conocido como Sveaborg y en finés como Viapori. Su escala y posición respondían a un objetivo estratégico: controlar los accesos a Helsinki y las rutas marítimas del golfo de Finlandia, disputadas por las potencias del Báltico.