El cementerio de Hietaniemi es uno de los espacios funerarios con más capas históricas de Helsinki, pero no constituye un recinto uniforme. Sus distintas secciones reflejan la expansión de la capital finlandesa y los cambios en la manera de recordar a los fallecidos. La unión parroquial de Helsinki sitúa la apertura del cementerio antiguo en octubre de 1829, cuando la ciudad en crecimiento necesitaba un lugar de enterramiento fuera de los atrios de las iglesias céntricas. Hoy continúa siendo un espacio activo de memoria y también un paisaje tranquilo para quienes lo recorren.
Helsinki acababa de convertirse en capital de Finlandia y su población aumentaba. El primer terreno de Hietaniemi quedó entre la bahía de Lapinlahti y un cementerio ortodoxo más antiguo, en uso desde 1815. Lo que comenzó como respuesta práctica a la transformación urbana acabó formando un conjunto de zonas diferenciadas. Una nueva sección se abrió en 1864; el área de Hietaniemi fue consagrada en 1931 y la capilla de Hietaniemi se inauguró en 1933. Las fechas permiten leer el plano como registro de los límites cambiantes de la ciudad.