La antigua Aigai, junto a la actual Vergina, fue primera capital y necrópolis real del reino macedonio. El descubrimiento en 1977 por Manolis Andronikos de tumbas sin saquear bajo el Gran Túmulo transformó el conocimiento del arte, ceremonias y realeza. El museo subterráneo conserva fachadas y cámaras cerca de su lugar original.
La tumba más rica se atribuye, según el excavador y la interpretación predominante, a Filipo II, padre de Alejandro Magno, asesinado en Aigai en 336 a. C. Restos cremados, lárnax de oro, corona, armadura y vasos forman un conjunto excepcional. Existe debate académico sobre identidades; hay que separar datación y contexto seguros de la certeza absoluta.