Taq-e Bostan se encuentra al noreste de Kermanshah, donde una piscina alimentada por un manantial se une a una ladera rocosa al borde de los Zagros. Su nombre suele traducirse como «Arco del jardín», una descripción apropiada para un lugar donde agua, piedra y arquitectura tallada comparten la misma vista. No se llega a las ruinas independientes de un palacio: los relieves están excavados directamente en la roca, junto al agua y dentro de nichos arqueados. El entorno no es un simple decorado, sino parte del monumento.
El conjunto está vinculado sobre todo al Imperio sasánida, que gobernó Irán y regiones vecinas entre los siglos III y VII. La lista tentativa de la Unesco describe un paisaje arqueológico más amplio, con elementos desde la prehistoria hasta épocas históricas, y destaca los pórticos y relieves sasánidas como sus componentes más importantes. La condición de lista tentativa debe explicarse con precisión: Irán lo presentó para una posible candidatura, pero Taq-e Bostan no está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial. Esta diferencia evita un error común en textos turísticos.