En Cartagena, España, el Teatro Romano no se visita como una ruina aislada. El recorrido comienza en un museo del centro histórico y atraviesa distintas capas de la ciudad antes de que aparezca el graderío de piedra. El entorno forma parte del relato: el edificio antiguo permaneció oculto bajo calles y construcciones posteriores, entre ellas la iglesia medieval de Santa María la Vieja, mientras la población siguió ocupando la ladera.
El teatro perteneció a Carthago Nova, la ciudad romana desarrollada junto a un importante puerto mediterráneo. El museo sitúa su construcción o inauguración entre los años 5 y 1 antes de Cristo, a partir de inscripciones dedicadas a Lucio César y, probablemente, a Cayo César, nietos y posibles herederos de Augusto. La evidencia permite proponer una fecha augustea tardía, pero no identifica un día concreto de apertura ni demuestra cada detalle de las obras.