La Condomina, cuyo nombre oficial es Plaza de Toros de Murcia, sigue siendo un recinto en uso al este del centro histórico. Su carácter de ladrillo, mampostería y hierro, junto con su contorno poligonal, la distingue de las plazas neomudéjares más conocidas de otras ciudades españolas. Se inauguró en 1887, pero la historia comenzó dos años antes, cuando empleados y dependientes municipales formaron una cooperativa para financiar un nuevo espacio de recreo y actos públicos. El proyecto reunió iniciativa ciudadana, accionistas locales y la expansión urbana hacia el este.
La cronología publicada por la empresa gestora sitúa la creación de la Cooperativa de Empleados el 14 de diciembre de 1885. En 1886 encargó el proyecto al arquitecto Justo Millán Espinosa, elegido en agosto; las obras comenzaron el 11 de octubre en unos terrenos de La Condomina. Para reunir el capital, la cooperativa emitió 6.000 acciones de 48 pesetas, hasta alcanzar 288.000 pesetas. El modo de financiación aporta una clave: la plaza no nació únicamente como encargo monumental del ayuntamiento, sino como iniciativa asociativa para levantar un recinto permanente.