Las termas romanas de Bath no son solo una antigua piscina conservada bajo una ciudad moderna. Forman el núcleo arqueológico de Aquae Sulis, asentamiento romano organizado alrededor de una fuente termal natural que ya atraía a personas mucho antes de que se levantaran los edificios imperiales. Los indicios del museo se remontan a tiempos prehistóricos: el recorrido cronológico menciona herramientas de sílex de cazadores de alrededor del 5000 a. C. y monedas que apuntan al culto de Sulis hacia el siglo I a. C. Son pruebas parciales, pero muestran que el manantial tenía significado propio.
Monedas romanas fechadas hacia el año 50 d. C. documentan la llegada de Roma a la zona. El templo dedicado a Sulis Minerva se construyó más tarde, en la segunda mitad del siglo I, mientras el complejo termal creció por etapas y no de una sola vez. La antigua afirmación de que el emperador Vespasiano edificó las termas en el año 75 es demasiado precisa para lo que permiten concluir las excavaciones. La cronología oficial describe varias fases de construcción, cambios, derrumbes y redescubrimientos.