Tiwanaku se levanta en el altiplano boliviano, cerca de la orilla sur del lago Titicaca y a unos 3.850 metros sobre el nivel del mar. No es un templo aislado en un paisaje vacío: la Unesco describe una ciudad planificada cuyo núcleo monumental de piedra sobrevive junto al poblado moderno y debajo de él. Ese contraste forma parte de la visita. La zona arqueológica muestra edificios ceremoniales, pero el conjunto pertenece también a una comunidad andina viva y a un amplio entorno de altura.
La Unesco sitúa el desarrollo de Tiwanaku como ciudad planificada aproximadamente entre los años 400 y 900, y señala su apogeo entre 500 y 900. Su influencia política y cultural alcanzó una extensa zona de los Andes meridionales. El centro boliviano que administra el sitio describe una sociedad multiétnica conducida por autoridades políticas y espirituales durante más de un milenio; la Unesco registra que el dominio político decayó en el siglo XI y que el imperio se derrumbó en la primera mitad del XII.