Wat Phnom se eleva unos 27 metros sobre el centro de Phnom Penh. Es una altura modesta, pero destaca en la llanura urbana y da nombre a uno de los lugares más reconocibles de la capital camboyana. La colina alberga un santuario budista activo: algunos visitantes llegan por sus escalinatas, su arquitectura y la sombra de los árboles; muchos residentes acuden a rezar, presentar ofrendas y celebrar ocasiones personales. Su importancia no es solo monumental: el sitio enlaza el relato de origen de la ciudad con prácticas religiosas que siguen formando parte de la vida cotidiana.
El Ministerio de Turismo de Camboya presenta Wat Phnom como el lugar del que Phnom Penh tomó su nombre. El relato fundacional está asociado a Daun Penh, nombre que suele traducirse como la señora o abuela Penh. Conviene entenderlo como una tradición, no como un informe arqueológico moderno que demuestre cada detalle de los comienzos urbanos. Esa cautela no resta valor a la historia: ayuda a comprender cómo la memoria local convirtió la colina en un símbolo cívico.