Sobre Hvar
Una isla, no solo una ciudad portuaria
Hvar es el nombre tanto de una isla croata como de su ciudad más grande, una diferencia importante al organizar el viaje. La isla se encuentra en el Adriático, frente a la costa dálmata, mientras que la ciudad de Hvar ocupa su sector occidental. Quien llega en ferry a Stari Grad desembarca en otra localidad de la misma isla: ese barco no lo deja directamente en la ciudad cuyo nombre aparece en muchas guías. En el territorio insular hay asentamientos históricos, viñedos, calas y un paisaje agrícola inscrito por la Unesco, por lo que conviene mirar más allá del paseo marítimo.
El atractivo de Hvar no se limita a las vacaciones de playa en verano. La llanura central y las bahías protegidas influyeron durante siglos en la vida de sus pobladores, la agricultura y las rutas marítimas. La oficina de turismo describe una isla de viñas, olivares, romero, lavanda y pinares, con paisajes distintos de un extremo a otro. La ciudad de Hvar reúne un centro histórico compacto y un puerto; Stari Grad se abre a una bahía profunda y a la llanura antigua; Jelsa y otras poblaciones sirven como base para explorar. Antes de intentar recorrer todo, conviene elegir dónde alojarse y comprobar las distancias por carretera.
Pharos y la continuidad agrícola de Stari Grad
La oficina de turismo sitúa los primeros indicios de actividad humana en Hvar en comunidades neolíticas asociadas con la llamada cultura de Hvar, conocida por hallazgos arqueológicos y cerámica pintada en cuevas de la isla. En 384 a. C., colonos griegos procedentes de Paros fundaron la colonia de Pharos en el lugar de la actual Stari Grad. La bahía protegida y la llanura fértil del interior favorecieron el asentamiento y la agricultura. Stari Grad significa «ciudad vieja» en croata, pero hoy es una localidad viva, no un parque arqueológico detenido en la Antigüedad.
El paisaje antiguo mejor conservado se encuentra tierra adentro. La Unesco inscribió la llanura de Stari Grad en la Lista del Patrimonio Mundial en 2008 y reconoció el sistema griego de división de tierras, cuya geometría aún se distingue en campos y muros de piedra seca. La llanura continúa cultivándose desde hace unos 2.400 años, sobre todo con viñas y olivos. Esa continuidad no significa que cada lindero o técnica agrícola haya permanecido intacto; alude a la persistencia del trazado básico y de su uso productivo. Es terreno de trabajo, así que hay que recorrer caminos y senderos públicos sin entrar en parcelas privadas.
Arquitectura veneciana, viñedos y vida de los pueblos
Durante el dominio veneciano, que se prolongó buena parte del periodo entre 1420 y 1797, la ciudad de Hvar se convirtió en centro administrativo y marítimo. El puerto, la amplia plaza, la catedral y el Arsenal reflejan esa etapa; sobre los tejados, la fortaleza ofrece vistas de la ciudad y de las islas Pakleni. En la actualidad, el Festival de Verano de Hvar mantiene una programación cultural en espacios históricos. Las fechas y actividades varían cada temporada, por lo que es más fiable consultar los avisos vigentes de la oficina de turismo que dar por hecho que habrá una función un día concreto.
Fuera de la ciudad, el paisaje cambia con el relieve. La llanura de Stari Grad es abierta y cultivada; las pendientes del sur, cerca de Sveta Nedjelja e Ivan Dolac, albergan viñedos de Plavac Mali; Jelsa está rodeada de localidades del interior, y Vrboska destaca por su puerto y sus pequeños puentes. El vino permite comprender esta geografía. La oficina turística destaca las variedades Plavac Mali y Bogdanuša y mantiene un directorio de bodegas cuyos productores pueden contactar los visitantes. Una degustación no está garantizada sin aviso: consulta directamente los horarios y las reservas.
La oficina de turismo también considera la fundación de la Sociedad Higiénica de Hvar, en 1868, un hito temprano del turismo organizado en la isla. Esa historia ayuda a explicar cómo la infraestructura para visitantes fue creciendo junto a las antiguas tradiciones marítimas y agrícolas. No significa que todas las zonas tengan hoy el mismo ritmo o los mismos servicios. En temporada alta, el paseo marítimo de Hvar se llena; los pueblos del interior y el extremo oriental tienen otro ambiente, pero menos transporte y servicios concentrados. Quien busque historia, gastronomía local o paisajes tranquilos debería reservar tiempo para desplazarse entre esos escenarios, en vez de juzgar toda Hvar por su puerto.
Ferries, temporadas y consejos prácticos
No hay una única ruta de «ferry a Hvar». El ferry para vehículos que sale de Split llega a Stari Grad; otro conecta Drvenik, en la costa continental, con Sućuraj, en el extremo oriental de la isla. Los catamaranes de pasajeros enlazan Split con la ciudad de Hvar y algunas rutas estacionales comunican otros puertos. Jadrolinija señala una travesía aproximada de 120 minutos entre Split y Stari Grad para 2026. La oficina de turismo advierte que los horarios y operadores pueden cambiar: comprueba la fecha, el puerto y si el servicio acepta vehículos en la web de la naviera antes de comprar el billete.
El puerto de llegada determina cómo continúa el viaje. Stari Grad no es la ciudad de Hvar: desde el puerto del ferry hay que tomar transporte terrestre para llegar allí. En cambio, quien llega en catamarán a la ciudad de Hvar ya desembarca junto al puerto occidental. Sućuraj queda lejos de las principales localidades históricas de la isla. Si quieres visitar varios pueblos, revisa las conexiones en autobús y carretera o reserva un vehículo con antelación, sobre todo fuera de los meses de mayor afluencia. Perder una conexión puede convertir un traslado sencillo en una espera larga.
En una estancia corta, es mejor combinar un centro histórico con un paisaje que intentar recorrer la isla entera a toda prisa. La ciudad de Hvar y su fortaleza forman una primera visita compacta; Stari Grad puede combinarse con un paseo o recorrido en bicicleta por zonas accesibles de la llanura; una estancia más larga permite añadir Jelsa, Vrboska o una visita concertada a una bodega. No existe una entrada común ni un horario único para toda la isla. Iglesias, museos, bodegas y eventos tienen calendarios propios; además, el calor puede hacer exigentes los paseos expuestos durante el verano. Lleva agua, protégete del sol y consulta los avisos locales.
La historia más interesante de Hvar nace de la relación entre sus habitantes y el territorio: los antiguos trazados agrícolas griegos que aún se reconocen, siglos de cambios políticos, cultivos adaptados al relieve costero y una economía turística que comenzó a organizarse en el siglo XIX. El famoso paseo portuario es una parte de ese relato, no el relato entero. Confirma los ferries antes de salir y reserva tiempo para moverte entre ciudad, llanura y pueblos. Así aparece una isla cuyo atractivo se debe tanto a la historia acumulada como a su paisaje adriático.