Sobre Museo Nacional Thyssen-Bornemisza
Un tercer vértice en el Paseo del Arte
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza se encuentra en el paseo del Prado, 8, entre el Museo del Prado y el Reina Sofía, en el centro de Madrid. Las tres instituciones forman el llamado Paseo del Arte, pero el Thyssen propone una experiencia distinta: una colección reunida a lo largo de varias generaciones que permite recorrer la pintura occidental desde finales del siglo XIII hasta las postrimerías del XX. Para quien decide qué museos incluir en una estancia en Madrid, sus fondos sirven de puente entre las colecciones históricas del Prado y el arte moderno y contemporáneo del Reina Sofía.
La colección ocupa el Palacio de Villahermosa, un edificio histórico acondicionado para museo por el arquitecto Rafael Moneo. El museo abrió en octubre de 1992 y añadió un importante espacio cultural al paseo del Prado. La ubicación facilita caminar entre los tres museos, pero el Thyssen tiene entidad suficiente para dedicarle tiempo propio en lugar de convertirlo en una parada apresurada. El recorrido puede seguirse en orden cronológico, o bien apoyarse en itinerarios temáticos y exposiciones temporales que acercan la pintura desde asuntos como el paisaje, la música o la moda.
De colección familiar a museo público
La colección Thyssen-Bornemisza empezó con Heinrich Thyssen-Bornemisza, que reunió pinturas desde finales de la década de 1920. Su hijo Hans Heinrich continuó el proyecto a partir de 1948, reforzó la presencia de los maestros antiguos y amplió el recorrido hasta el arte moderno. La familia expuso inicialmente sus obras en Villa Favorita, en Lugano, Suiza, pero el espacio acabó siendo insuficiente. En los años ochenta, el barón buscó una nueva sede; su esposa española, Carmen Cervera, contribuyó a que Madrid fuera la elegida.
En 1988 el barón y el Estado español acordaron el depósito de 775 obras con vistas a una futura compra. Rafael Moneo adaptó el Palacio de Villahermosa para alojarlas y el museo abrió en octubre de 1992. En junio de 1993, el Estado adquirió el núcleo de la colección. La historia oficial del museo presenta este proceso como un esfuerzo por mantener reunido el conjunto y completar ámbitos menos representados en las colecciones públicas españolas. No se trató solo de inaugurar un edificio prestigioso: una amplia panorámica de la pintura occidental pasó a integrarse en el patrimonio nacional y fortaleció el eje cultural del centro de Madrid.
Siete siglos de pintura occidental
La colección permanente recorre épocas y escuelas, desde la pintura italiana temprana y el Renacimiento hasta el Barroco, el siglo XIX y las corrientes modernas. Para una primera visita, el museo recomienda empezar en la segunda planta y seguir la numeración de las salas hacia abajo, en dirección cronológica hasta la planta baja. Entre los artistas que destaca están Durero, Caravaggio, Rembrandt, Monet, Degas, Van Gogh, Gauguin, O’Keeffe, Hopper y Picasso. Esa amplitud permite observar estilos y transiciones en una misma visita.
En realidad, la visita reúne más de una colección. Los fondos Thyssen-Bornemisza ocupan las plantas superiores, mientras que la Colección Carmen Thyssen está en la planta baja; las exposiciones temporales pueden instalarse también en esa planta, en la -1 y en algunas salas superiores. Las obras de Carmen Thyssen proceden de otra colección familiar y de acuerdos de larga duración, por lo que el nombre del museo no significa que todas las piezas pertenezcan a un único conjunto histórico. Si buscas una pintura o exposición concreta, consulta antes la información de salas: las rotaciones, los préstamos y los cambios de programación pueden modificar dónde se encuentra una obra.
Cómo aprovechar el recorrido
Para recorrer la colección con calma, el museo calcula unas dos horas y media. Si también quieres ver la exposición temporal de la planta baja, añade aproximadamente 50 minutos. Un itinerario más corto, de alrededor de una hora y media, puede centrarse en una selección de obras destacadas; el museo recomienda la audioguía y ofrece rutas temáticas para quien prefiere seguir un asunto en vez de una cronología. Son referencias para organizarse, no un ritmo obligatorio. Conviene dejar espacio para detenerse ante las obras que despierten curiosidad.
Se permiten fotografías y vídeos sin flash, salvo que una señal indique lo contrario. También se puede dibujar en las salas con lápiz de grafito; la pintura y otras técnicas requieren autorización previa para actividades de copia aprobadas. Las familias pueden consultar los recursos infantiles, y quienes necesiten un recorrido sin escalones deberían revisar la información de accesibilidad antes de llegar. El edificio es grande y orientarse puede llevar más tiempo de lo previsto: mira el plano y decide si priorizarás la colección permanente, las salas Carmen Thyssen, una exposición temporal o una combinación.
Horarios, entradas y acceso gratuito
El horario de invierno, vigente del 1 de septiembre al 30 de junio, es de martes a viernes y domingo de 10:00 a 19:00; los lunes, de 12:00 a 16:00; y los sábados, de 10:00 a 23:00. En verano, del 1 de julio al 31 de agosto, el museo abre hasta las 21:00 de martes a viernes. Cierra el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre. Según las tarifas publicadas actualmente, la entrada general cuesta 14 euros; estudiantes y mayores de 65 años pagan 10 euros, y los menores de 18 entran gratis. Comprueba en la página oficial los requisitos y posibles cambios antes de comprar.
Hay dos franjas gratuitas diferentes: los lunes de 12:00 a 16:00 se puede visitar la colección permanente, y los sábados de 21:00 a 23:00 se accede sin coste a determinadas exposiciones temporales de las plantas baja y -1. Estas iniciativas cuentan con patrocinio y pueden depender del aforo disponible. Normalmente no hace falta reservar hora para la colección permanente, pero la exposición temporal de la planta baja tiene aforo limitado y puede exigir elegir franja. El último acceso es 30 minutos antes del cierre. El abono Paseo del Arte también permite una visita al Thyssen, al Prado y al Reina Sofía en el plazo de un año; confirma el precio vigente y qué exposiciones incluye.
Una colección que merece una segunda mirada
El Thyssen-Bornemisza no es solo una parada adicional entre dos museos más conocidos. Su valor está en reunir un amplio panorama de la pintura occidental en un recorrido manejable y sumarle otra perspectiva mediante la Colección Carmen Thyssen y las muestras temporales. Se puede ir por un artista concreto y salir con una percepción más clara de los cambios entre épocas, o seguir las salas y dejar que una pintura inesperada marque el ritmo.
Antes de salir, revisa horarios, entradas, exposiciones y avisos de acceso. Las franjas gratuitas de lunes y sábado no incluyen las mismas salas y las exposiciones temporales van cambiando, así que confirma qué estará abierto el día elegido. Empezar en la planta superior y bajar siguiendo los números ofrece una estructura cronológica sencilla; reservar tiempo para una pausa y para mirar con atención evita que la visita se convierta en una lista de tareas. En pleno distrito museístico de Madrid, el Thyssen cuenta cómo una colección familiar pasó a ser un relato público de siete siglos de arte.