Al norte de San Luis, al otro lado del río Misisipi y en el actual estado de Illinois, Cahokia Mounds conserva los restos de una ciudad que reorganizó la vida de una extensa región. La Unesco sitúa su ocupación principal en el periodo misisipiano, aproximadamente entre 800 y 1350, y la describe como el mayor asentamiento precolombino al norte de México. Los campos, lomos bajos y enormes plataformas de tierra parecen silenciosos hoy; en su apogeo formaban un paisaje urbano conectado, no una colección de túmulos funerarios aislados.
La escala impresiona, pero debe leerse como una estimación arqueológica, no como un censo exacto. La Unesco señala que el asentamiento llegó a ocupar más de 1.600 hectáreas y a contar con unos 120 montículos; su sociedad agrícola pudo reunir entre 10.000 y 20.000 habitantes en su apogeo, entre aproximadamente 1050 y 1150. Son cálculos elaborados a partir de evidencias, y el límite de la antigua ciudad no coincide con los senderos abiertos al público. Las cifras transmiten la excepcional concentración de viviendas, espacios comunes y obras de tierra que hizo de Cahokia un centro regional.