En Altamira, cualquier plan de viaje comienza por distinguir dos espacios: las famosas pinturas prehistóricas están en una cueva original muy frágil; la mayoría de los visitantes las conoce a través del Museo Nacional cercano y su Neocueva. El Ministerio de Cultura español limita actualmente el acceso público a la cueva original a cinco personas por semana, 260 al año, y utiliza una lista de espera preexistente. El museo informa que la lista está cerrada a nuevas solicitudes. Comprar una entrada al museo no equivale a reservar el acceso a la cueva.
La cueva se encuentra en el municipio cántabro de Santillana del Mar. Modesto Cubillas la descubrió en 1868; en 1879 Marcelino Sanz de Sautuola reconoció la importancia de sus pinturas. El hallazgo abrió un debate público y científico sobre el arte paleolítico. Hoy la visita parte de otra pregunta: ¿cómo aprender de las pinturas sin poner en riesgo sus superficies originales?